viernes, 27 de noviembre de 2009

A vueltas con mi próstata

Hola a todos.
Estos últimos días he estado bastante pocho, aunque gracias a mi veterinario particular ya me encuentro mucho mejor. Ya tengo unos añitos, y al igual que los humanos, los perros padecemos problemas de próstata con bastante frecuencia. Y a mí me ha tocado. Aún estoy en ello, pero espero recuperarme del todo en unos días. Así que he pensado que, ahora que tengo experiencia en el tema, voy a hablaros un poco de esa cosa llamada próstata.
La próstata es una glándula sexual accesoria. En ella se producen secreciones que forman parte del eyaculado y se localiza envolviendo a la uretra en la zona en la que se une a la vejiga. Puede palparse por vía rectal (pero de eso mejor no hablemos más...).
En los hombres los
ntomas producidos por problemas de próstata suelen asociarse al estrechamiento que provocan en la uretra (micción entrecortada, goteo, esfuerzos para orinar) o a los signos irritativos en la vejiga (urgencia para orinar, orinar de noche o hacerlo a menudo). En cambio, en nosotros los perros, los síntomas son provocados por el aumento de tamaño de la glándula que presiona al colon (heces aplanadas, esfuerzos al defecar, hernias perineales), por infecciones recurrentes en la vejiga (signos de cistitis, sangre en orina, infertilidad), por salida de la secreción prostática a través de la uretra (goteo sanguinolento a veces independiente de la micción, flujo prepucial abundante) o por dolor en caso de infecciones o tumores (que pueden confundirse con problemas en las patas o la columna vertebral).
¿Y cómo se explora la próstata?. Pues vuestro veterinario puede optar por hacer un
a palpación rectal, radiografías, ecografías, estudio de las fracciones del eyaculado provenientes de la glándula, citología de muestras obtenidas por masaje prostático, biopsias, etc.
La mayoría de los problemas de próstata se deben a que con la edad y debido a mecanismos hormonales todavía no muy bien conocidos, la próstata aumen
ta de tamaño y nos da problemas.
El primero del que vamos a hablar es la
hiperplasia prostática benigna. Se trata de un aumento de tamaño de la próstata ni doloroso ni infeccioso. Los problemas que puede producir son debidos a la presión ejercida sobre las estructuras cercanas como colon o vejiga y suele asociarse a goteos sanguinolentos muchas veces independientes de la micción. Es decir, gotas de sangre que aparecen en el suelo o en la cama del perro. Las molestias no suelen ir más allá, pero algunos especialistas creen que ese estado en el que se encuentra la próstata puede predisponer a padecer otros problemas más graves (vamos, supongo que se trata de lo que me ha pasado a mí).
Para que os hagáis una idea, el 50% de los perros mayores de cinco años la padecen y este porcentaje llega al 95% de los mayores de nueve años.
El tratamiento de la hiperplasia prostática benigna es... la castración. (Sólo de pensarlo ya me duele). Realmente es lo indicado. En perros que podrían tener problemas en la cirugía o que se utilizan como reproductores (¡men
uda suerte!) existen diversos medicamentos que reducen el tamaño prostático sin necesidad de pasar por el quirófano.
El segundo problema del que os hablaré es la prostatitis. Se trata de una inflamación de origen infeccioso, que puede ser aguda o crónica (ahora veremos las diferencias). Suele deberse a infecciones ascendentes a través de la uretra, porque, a nuestra edad, las barreras del organismo para detener a estos gérmenes se deterioran un poco. No se puede ser viejo...
La prostatitis aguda suele producir fiebre, dolor, aumento de glóbulos blancos en los análisis sanguíneos e infecciones de orina. Se trata con antibióticos durante unas cuatro o seis semanas mínimo, siempre vigilando la evolución. Y, como siempre, si se acompaña de castración, mejor (¡¡Uuuyy!!).

En cambio, la prostatitis crónica, no suele producir dolor. Es una enfermedad silente. Vamos, que está ahí pero que no se nota demasiado. Quizá alguna infección de orina que viene y se va, goteos prepuciales, descargas hemorrágicas o purulentas... Se trata igual, con antibióticos, pero seleccionados de forma más cuidadosa, porque en estas circunstancias es más difícil que lleguen a penetrar bien en la glándula. Y, de nuevo, mejor si se pasa por quirófano.
Otro de los problemas es el de los quistes y abscesos prostáticos. Los abscesos suelen ser la evolución de una prostatitis mal curada. Los quistes, en cambio, son cavidades que se forman en la próstata donde se acumulan las secreciones de la glándula y que fácilmente se convierten en abscesos. Se tratan con antibióticos y a veces pueden vaciarse pinchándolos con una aguja guiada mediante una ecografía. En otros casos, es necesario intervenir directamente sobre la glándula.
Pueden encontrarse dentro de la próstata o, cuando crecen mucho, a su lado, como si el perro tuviese dos vejigas.

Y otro problema más, la metaplasia escamosa. (Ya empezamos con los palabros). Se trata de un desarrollo anómalo de algunas células de la glándula por la acción de estrógenos producidos en un tumor testicular. Al diagnóstico se llega haciendo una citología prepucial y la solución... ¿cómo lo habéis adivinado?. Castración.
Y, por último, los tumores de próstata. A diferencia de los de los hombres, la mayoría de las neoplasias de próstata en perros son malignas, muy agresivas localmente y con metástasis rápidas e invasivas. Vamos, que mejor no pillar ninguna.
Y con esto ya hemos terminado. Hoy la lección ha sido dura. Y así, como quien no quiere la cosa, mi dueño me ha dicho que va a cumplir la amenaza q
ue tantas veces me hacía cuando meaba donde no debía. Me va a cortar las pelotas. Bueno, al menos, ya sé que es por mi bien.
Un saludo.
Trasto.

jueves, 12 de noviembre de 2009

¿Cómo le doy una pastilla a mi gato?

Es muy habitual que los dueños de gatos (aunque también de perros) se pregunten cómo deben hacer para lograr que su cariñoso tigre se trague ese comprimido que el veterinario le ha recetado. Esa pastilla que es necesario que tome dos veces al día y que no hay forma de que se trague. Si logran abrirle la boca y metérsela dentro antes de que les muerda la escupe, si se la mezclan con comida, la huele y se da media vuelta con cara de que la cosa no va con él...
Bueno, pues navegando por las procelosas aguas de internet, me he encontrado con un video muy didáctico. El problema es que está en inglés. Para el que no lo entienda, las imágenes lo dejan todo bastante claro.
Asi que ánimo y que no salgáis arañados
Un saludo
Trasto

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Me mareo en el coche

Hoy ha venido a vacunarse Yuli, una bonita Whippet. Llegó toda babada, temblando. Porque se marea en el coche.
Se trata de un problema muy frecuente. Lo ideal es prevenirlo. Para conseguirlo, hay que acostumbrar a los cachorros a viajar en coche cuando son pequeños. (Podéis ver más abajo la entrada sobre la socialización del cachorro). Deben ser viajes cortos y frecuentes. Al principio, con el estómago vacío porque los cachorros vomitan con mucha facilidad y si tienen el estómago lleno es fácil que la primera vez que suban al coche vomiten. El cachorro que se marea suele babarse antes de vomitar. En ese caso se puede intentar distraerlo para que se relaje. No es bueno hablarle o acariciarlo para que se tranquilice, porque con eso lo único que conseguiréis será reforzar la conducta indeseada. Sería como si lo premiarais por estar nervioso y mareado. Si el cachorro está tranquilo y no muestra signos de estar mareado, entonces sí podéis hablarle, jugar con él e incluso darle algún juguete para morder. Se trata de que relacione los desplazamientos en coche con algo agradable. Claro que si sólo sube al coche para ir al veterinario...
Los perros muy miedosos pueden llegar a orinar y defecar en el coche. En estos casos y en general en perros adultos se debe realizar una terapia de modificación de conducta mediante la llamada desensibilización. (Menudo palabro). Básicamente, se trata de acostumbrar al perro a ir en el coche paso a paso, sin prisa pero sin pausa. Con aquellos perros que se ponen muy nerviosos al subirse al coche aunque esté parado, se empieza metiéndolos dentro con el motor apagado y las puertas abiertas. Como si se tratara de un juego. Poco a poco, reforzando con caricias, golosinas y juegos una buena respuesta. Si el perro está demasiado nervioso, se deja tranquilo y se intenta en otro momento hasta lograr que se acostumbre a entrar en el coche. Esto hay que hacerlo varias veces al día y durante varios días. Lo ideal es haberle enseñado previamente una orden como sentarse y hacer que se siente dentro del coche. Cuando el perro obedece, se olvida de lo que le produce miedo, se concentra en la orden y responde adecuadamente. Entonces se le premia, al principio cada vez que responda bien, después de forma aleatoria. El siguiente paso es hacer lo mismo pero con las puertas cerradas y las ventanillas bajadas. Si la cosa va bien se pasa a hacerlo con las ventanillas cerradas y después con el motor encendido. Después se probará con el coche en movimiento, traslados cortos, una vuelta a la manzana o algo así. Poco a poco, si las respuestas son adecuadas, se aumenta la distancia de los desplazamientos y la velocidad. Si en algún paso el perro muestra signos de mareo, se vuelve al paso anterior para intentarlo de forma más progresiva. Si se dispone de tiempo y se hace bien, podréis conseguir que vuestro perro se acostumbre al coche en unos pocos días.
Recordad que el perro no debe ir en el asiento delantero ni debe poder acceder al conductor para evitar accidentes. Debe ir en el maletero o en el asiento trasero con algún dispositivo que evite que pueda moverse por el habitáculo: rejilla, red, arnés y enganche al cinturón de seguridad o transportín o jaula.
Para otros perros o para dueños que no disponen de tiempo para realizar la desensibilización puede ser necesario el uso de medicamentos que combaten los síntomas del mareo. Son útiles algunos de los productos de humanos. También tranquilizantes que relajan al animal y al mismo tiempo tienen efecto contra los vómitos. Estos últimos van bien para viajes largos, pero el inconveniente es su efecto sedante que dura unas horas. También puede utilizarse un medicamento nuevo que se llama Cerenia. Tiene un muy buen efecto contra vómitos. Os dejo la dirección de su web. Echadle un vistazo, es bastante interesante.
Estas técnicas de desensibilización pueden utilizarse en todas aquellas situaciones que asusten a vuestra mascota: baños, secador, corte de uñas, veterinario. Así que ya sabéis. Si un par de veces a la semana lleváis a vuestro cachorro al veterinario para que le hagan unas caricias y le den una golosina, seguro que no lo pasa tan mal cuando tengan que ponerle la vacuna.
Un saludo.
Trasto

lunes, 2 de noviembre de 2009

Perdidos

El sábado vino a consulta toda la familia de Manchas, él incluido. Estuvo perdido durante una semana. Llamaron a protectoras, empapelaron todo Mos y Porriño de carteles y al final apareció. Lo había recogido una chica, lo había llevado al veterinario y se lo quedó mientras no aparecían sus dueños. Aparte de unos rasguños en una pata, parece que todo se quedó en un susto. Y entonces, el sábado, le pusieron el microchip. Son esas cosas que se van dejando para más adelante y cuando realmente hacen falta... Manchas no estaba identificado y por eso tardaron en recuperarlo. Si hubiese tenido chip, el primer veterinario al que acudió la persona que lo encontró habría podido localizar a sus dueños al instante. Así que ya sabéis, ponedle el chip a vuestras mascotas. Es indoloro, el trámite dura unos minutos y os ahorraréis disgustos. Y os lo digo yo, que ayer casi me pierdo en el monte.
Un saludo
Trasto