domingo, 27 de diciembre de 2009

Coco se come sus cacas

Hace unos días Coco vino por la clínica. Su dueña estaba un poco preocupada porque se come sus cacas.
Se trata de una conducta desagradable para los dueños pero que no suele tener mayor importancia desde el punto de vista sanitario para el cachorro. En las madres recién paridas, es un comportamiento normal. Los cachorritos recién nacidos no son capaces de orinar y defecar por sí mismos, así que su madre les estimula lamiéndoles la barriga. Cuando orinan o defecan su madre ingiere las deposiciones. De esa manera, la guarida se mantiene limpia. Al crecer, los cachorros aprenden a realizar las deposiciones por sí mismos y un poco alejadas de su zona de descanso.
Pero, ¿por qué los cachorros ingieren sus propias heces?. La verdad, todavía no está claro del todo. Lo primero, hay que descartar que el animal tenga un problema en la digestión de los alimentos. Si así fuera, podría ser que comiera sus cacas para recuperar aquellos nutrientes que no es capaz de digerir. De todas formas, esto es bastante raro. Generalmente no hay ningún problema digestivo. Parece ser que el principal motivo d
e la coprofagia (que así se llama la ingestión de heces) en los cachorros es debido a un comportamiento exploratorio. Es decir, que los cachorros, como los niños, se llevan todo a la boca. Lo huelen todo, lo lamen todo... y se lo terminan comiendo. Encima, si crecen en un entorno pobre en estímulos o con poco contacto con otros animales o personas, pues se aburren mucho. Y a falta de pan, buenas son tortas.
También puede ser que aquellos cachorros a los que se les castiga de forma inadecuada por haber defecado en casa cuando los dueños no los ven logran asociar la presencia de heces con el castigo, por lo que aprenden a comérselas para que no les den problemas.
Incluso, hay especialistas que creen que se trata de un
a conducta adecuada porque las heces son ricas en un compuesto que ayuda al desarrollo del sistema nervioso del perro.
Como ya dijimos, no es una conducta perjudicial para el
cachorro. No van a coger ninguna enfermedad por ingerir sus cacas, pero no por ello deja de ser desagradable para los propietarios. Es una conducta difícil de eliminar, pero, si os sirve de consuelo, sabed que la mayoría de los cachorros dejan de hacerlo a medida que van creciendo.
Recordad que si le reñís, debe ser siempre en el momento
, nunca después, aunque hayan pasado unos segundos. Y, por supuesto, nunca después de un buen rato, o cuando llegáis a casa y os encontráis la huella del delito. Eso de frotarle el hocico no funciona, de verdad. En el momento en el que veáis que va a hacerlo, podéis reñirle. Un NO fuerte, una palmada en el aire o un tirón de la correa es suficiente. La idea es que deje de hacer la conducta indeseada y que aprenda que no nos gusta. Y nada más. Otra forma más sofisticada es hacer desagradables las heces para que no vuelva a comerlas. Lo de echarle alguna substancia molesta por encima no suele funcionar, porque el cachorro aprende que las cacas que huelen así no le van a gustar, pero las demás sí. Puede inyectarse algo en su interior. Algo así como tabasco o algún producto amargo. Lo malo es que es algo desagradable ir haciendo esas cosas y encima, a algún congénere mío le gusta el tabasco.
Así que siento haberme puesto tan escatológico, pero espero haberos aclarado algunas dudas.
Un saludo y feliz año.

Trasto

jueves, 17 de diciembre de 2009

Creencias erróneas (II): el primer baño

Ahora que estoy medio a oscuras, porque se ha estropeado una fase de la luz y nos funcionan los enchufes pero no los tubos fluorescentes, y ya me encuentro algo mejor de lo de la próstata (ya os mantendré informados, pero ahora resulta que por culpa de la infección se me han estropeado los riñones) os hablaré de una pregunta habitual de los nuevos propietarios de cachorros o gatitos: "¿Puedo bañar a mi cachorrito?. Es que me han dicho que hasta que tenga todas las vacunas no puedo bañarlo."
Pues mentira. ¡Claro que pueden bañarse!. Otra cuestión muy diferente será que les guste. Si lleváis a casa un cachorro o gatito con mes y medio o dos meses ya podéis darle un baño si le hace falta. El hecho de bañarlo no lo va a hacer más susceptible a contagiarse de enfermedades como el moquillo o el parvovirus. Sí se pueden bañar. Con agua tibia, champú específico para perros o gatos (tenemos un ph de la piel distinto al de los humanos) y secándolos bien para evitar que se enfríen. Eso es lo que es malo. Que se enfríen y se acatarren. Pero por darles un baño no tiene por qué ocurrir todo eso. Igual que los bebés humanos. Se bañan cuando son recién nacidos y nadie espera a que tengan todas las vacunas para darles el primer chapuzón.
Y es más. Como ya os conté en una entrada anterior sobre la socialización del cachorro, es conveniente acostumbrarlos al baño y a la higiene corporal desde pequeñitos, para que después no tengáis que pelearos con ellos cada vez que queráis dejarlos limpitos.
Y ahora viene la siguiente pregunta: ¿Y con qué frecuencia lo puedo bañar?. Probablemente, a alguno de vosotros le sorprenda mi respuesta: siempre que se quiera. Ya, ya. Sé que mi propio dueño os decía que los perros no deberían bañarse más de una vez al mes. Sí, sí. Que no sé qué de una capa cutánea protectora que se va con el baño y después vienen los problemas de piel. Pues tampoco es verdad. Esa capa protectora, que en realidad se llama film hidrolipídico (toma palabreja otra vez) y está constituida básicamente por la secreción de las glándulas sebáceas, se restablece a las 24 horas del baño. Y el baño actúa como limpiador, calmante, refrescante e hidratante. Sabed que en terapia dermatológica se utilizan baños frecuentes con champús terapéuticos que mejoran las condiciones de la piel y del susodicho film.
Así que no hay disculpa para tomar un buen baño.
Un saludo
Trasto