lunes, 27 de diciembre de 2010

¿Por qué se rasca mi perro?

Muchos de vosotros os habréis hecho esta pregunta más de una vez al ver cómo vuestro perro o gato se rasca de forma desesperada.
En realidad no hay una única respuesta. Cada caso es diferente, porque existen multitud de causas que pueden provocar picor y, creedme, lo he sufrido en mis propias carnes.
¡Pobre cachorrito! ¿Se tratará de
una sarna?
La causa más frecuente de picor generalizado en gatos y perros (y lo primero que hay que descartar) es la presencia de ectoparásitos. Vamos, para entendernos y dejarnos de palabros: pulgas, ácaros varios, piojos, etc.
De las pulgas ya hemos hablado en alguna ocasión. Casi todos vosotros las conocéis. Nada nuevo que deciros sobre ellas. Simplemente recordad dos cositas. La primera, que incluso en invierno, sigue habiendo pulgas, así que no bajéis la guardia. La segunda, que en muchas ocasiones perros y gatos tenemos pulgas pero no las encontráis. Bien porque tenemos el pelo largo o muy tupido o bien porque, debido al picor, nos lamemos más y resulta más difícil detectarlas. Esto último va sobre todo para los que tenéis gato. Los gatos con picor apenas se rascan, más bien se lamen. Y como ellos tienen por costumbre acicalarse bastante es difícil saber si lo hacen más de lo habitual o no. Y con esos lamidos eliminan los residuos de las pulgas (hablando claro, las heces, que podrían detectarse sobre la piel y entre el pelo).
Precioso ejemplar de Demodex spp.
En cuanto a los ácaros, podemos tener de todos los tamaños y colores. Os mencionaré algunos: Demodex, Sarcoptes, Notoedres, Otodectes, Cheyletiella... Cheyletiella es más frecuente en animales procedentes de criaderos y suele producir abundante caspa en la zona lumbar. Sarcoptes en el perro y Notoedres en el gato son los responsables de la sarna, muy pruriginosa (vamos, que pica mucho). Demodex no suele producir picor, pero con frecuencia se asocia a infecciones de piel que sí son pruriginosas. Otodectes es un ácaro del oído, presente sobre todo en cachorros y gatitos que se rascan la zona posterior de las orejas y el cuello.
Los piojos son menos frecuentes, salvo en animales que se encuentren en malas condiciones higiénicas o debilitados por otras enfermedades. Y con esto ya hemos terminado con los parásitos.
El siguiente grupo de enfermedades que provocan picor son las dermatitis alérgicas. Y aquí hay unas cuantas, porque, a diferencia de lo que os pasa a vosotros los humanos, las alergias en perros y gatos suelen manifestarse en forma de dermatitis. Así que nos pica todo el cuerpo. Y, ¿cuáles son las más frecuentes?
Pues la llamada dermatitis alérgica a la picadura de pulga ¡cómo no, nuestras queridas amigas las pulgas!. Porque como seamos alérgicos a las pulgas, una única picadura puede ser suficiente para que nos quedemos hechos un ecce homo.
Otra, dermatitis atópica. La atopia a vosotros os provoca sobre todo síntomas respiratorios. A nosotros, como dice su nombre, dermatitis. Podéis ver la entrada Kiko tiene alergia.
La tercera en discordia: la alergia o intolerancia alimentaria. Puede ser provocada por un ingrediente de la comida. No por un tipo o una marca de alimento sino por alguno de sus ingredientes, sobre todo proteínas. Y aunque tomemos un trocito minúsculo de esa golosina que tanto nos gusta, si nos produce alergia podemos estar rascándonos durante una buena temporada.
Por último, la alergia de contacto, pero ésta es más rara. Por ejemplo, está descrita la alergia al barniz del suelo.
Parece ser que cada vez hay más animales alérgicos, al igual que sucede con vosotros, así que es muy frecuente encontrar perros con alguna de estas enfermedades, o varias al mismo tiempo.
¡Mamá, en el cole me llaman
tiñosa!
Otra causa de picor, sobre todo en gatos, son los hongos (más conocidos como tiña). Los perros los padecemos menos y no suelen provocarnos picor.
También las infecciones de piel por bacterias o levaduras nos producen mucho picor, pero suelen ser secundarias a alguno de los problemas de los que hemos hablado hasta ahora. Es decir, el pobre animalito tiene una alergia o una sarna y a consecuencia de ella desarrolla una infección de piel que le provoca más picor todavía (sólo de pensarlo siento escalofríos).
Pelos destrozados por la acción del
hongo
Además hay otras alteraciones que pueden provocar picor como problemas seborreicos, reacciones a medicamentos, neoplasias y alguna otra cosilla más.
Como veis la lista es muy, pero que muy extensa. Además, para fastidiar más, porque yo creo que es para fastidiarnos, si se juntan varias causas de éstas, ¡todavía nos pica más!. Por ejemplo, yo tengo una dermatitis atópica y lo puedo llevar más o menos bien. Pero como me pique una pulga y sea alérgico a su saliva, ya la hemos fastidiado. Me rasco como un loco. Y, puede que sólo controlando las pulgas “arregle” la dermatitis sin necesidad de ponerme vacunas para la alergia.
Y, me preguntaréis, ¿cómo averiguo el motivo por el que se rasca mi perro o mi gato?
Pues bueno, para eso está vuestro veterinario. Realizará una serie de pruebas al animal. Raspados cutáneos para descartar la presencia de ácaros, citologías para ver si hay infecciones, cultivos micológicos para detectar hongos, dietas especiales para descartar intolerancias alimentarias, pruebas en piel o en sangre para detectar alergias, biopsias, etc. Él o ella os dirá cuál es la más adecuada para vuestra mascota. En ocasiones, con una simple lupa o un peine pueden desenmascararse algunas de las causas de picor.
Y lo siguiente, ¿cómo se trata ese malestar?. Pues, de nuevo vuestro veterinario, una vez que conozca el origen del picor, os indicará el tratamiento más adecuado. Productos antiparasitarios, baños con champúes medicados (ya hemos hablado de ello en una entrada anterior), dietas hipoalergénicas, dietas especiales para la dermatitis, suplementos de ácidos grasos orales o en pipetas, corticoides tópicos u orales, antihistamínicos, antibióticos, antifúngicos, vacuna para la alergia (sí, sí, como las vuestras) y seguro que algún otro tratamiento que me dejo en el tintero.
En fin, que sobre el tema pueden escribirse unos cuantos libros. Si tenéis alguna duda, ya sabéis dónde encontrarnos. Un saludo.
Trasto

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿Cómo beben los gatos?

¿Os habéis preguntado alguna vez cómo beben los gatos?
Pues para aquellos que tenéis ese prurito investigador, vamos, para los que os pica la curiosidad os dejo un enlace de una web de contenidos científicos donde se hace referencia a un estudio de una universidad norteamericana sobre la forma en la que beben los felinos. En dicha web os explican brevemente el estudio y a través de ella podéis acceder a la publicación original en inglés. Allí dicen que los gatos beben de forma más elegante que los perros (qué sabrán ellos, seguro que no le han pedido su opinion a ningún perro). Pues nada, pinchad en la foto de arriba y disfrutadlo.
Un saludo.
Trasto

lunes, 13 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!

¡Hola a todos!
No me olvido de vosotros, pero ya sabéis que durante estas fechas andamos todos un poco liados de más y no hay demasiado tiempo para compartir con mis blogueros, lo siento.
De momento os dejo una foto de
Mani. Como podréis comprobar es del año pasado, pero había llegado con un poco de retraso así que la dejé guardada para publicarla estas navidades. Muchas gracias a sus dueños.
Sólo quiero desearos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo, lo de siempre. Al menos, que me quede como estoy, que haya salud y esas cosas. No os despistéis de vuestras mascotas que ya sabéis que muchas se asustan con los petardos (la verdad, no sé qué gusto le encontráis los humanos a esas cosas).
Y recordaos que, como otros años, permaneceremos cerrados las tardes de los días 24 y 31 de diciembre y 5 de enero.
Un saludo navideño.
Trasto

martes, 16 de noviembre de 2010

¿Cuántos años tiene mi perro?

Se trata de una pregunta frecuente en el día a día de la clínica veterinaria. "Si mi perro de cuatro años fuese una persona, ¿cuántos años tendría?".
Hay quien afirma que un año de la vida de un perro equivale a siete años en la vida de una persona. Otros dicen que a cinco. ¿Cuál tiene razón?.
Bien, en realidad, ambas afirmaciones tienen algo de verdad. Pero, como ocurre con mucha otras cosas, no se puede meter a todas las razas de perros en el mismo saco. En general, cuanto más pequeña es la raza del perro, más longevo será. Además, no todos los años en la vida del perro tienen la misma equivalencia en años de una persona. Esto suena un poco raro. Ahora os lo explico. Por ejemplo, una perra de raza pequeña puede tener su primer celo a los nueve meses o incluso antes. Así, cuando esa perrita tenga un año, más o menos sería como una persona de veinte años.
Os dejo una tabla que me he encontrado navegando.Los valores del peso, en la zona superior, son los valores del perro adulto. La columna de la izquierda es la de la edad del perro y los números centrale en fondo amarillo son las equivalencias a la edad humana.
Yo soy un Perro de aguas. El peso de un adulto de mi raza estaría en el intervalo de 10 a 25 kg de la tabla y como ya he cumplido doce años, la edad equivalente en una persona sería de... vamos a ver,... 70 años. Vamos, un viejete de buen ver. Ahora ya entiendo porqué me estoy quedando sordo.
Un saludo.
Trasto

martes, 26 de octubre de 2010

El comportamiento social del gato


Hoy voy a hablaros de la conducta social de los gatos. Porque mucha gente se cree que son como nosotros, los perros, y comparan su forma de ser y de relacionarse con las personas o con otros animales con la nuestra. Y en realidad, su comportamiento social es muy distinto del nuestro y del vuestro.

Os explicaré cómo viven los gatos silvestres para que entendáis cómo se relacionan entre ellos.
Los gatos silvestres suelen formar grupos que evitan el contacto con otros grupos. Generalmente, están constituidos por algunas hembras con lazos familiares (abuelas, hijas, nietas, sobrinas...) y los machos se encuentran en la periferia, predominando la presencia de uno de ellos, que podríamos llamar dominante, y que acostumbra a ser el reproductor. Este grupo de hembras coopera en la cría de los gatitos y en el acicalamiento mutuo. En general, el grupo tiende a rechazar a otros gatos, son más bien hostiles hacia los extraños.
Y ahora os explicaré por qué esta conducta social es distinta de la de los perros. Nosotros somos animales que cazamos grandes presas y necesitamos de la cooperación de todos los miembros de la manada para hacerlo. Competimos más a la hora de repartir el botín. Los gatos no, cazan pequeñas presas de forma individual y entre ellos no hay competencia por los recursos dentro del grupo. Por lo tanto, no es necesario que colaboren para el acceso a esos recursos por lo que no tienen una estructura jerárquica definida ni hay conductas de sumisión o apaciguamiento para resolver un conflicto. Más bien, rechazan el enfrentamiento, pero si éste llega a producirse, las agresiones pueden ser intensas y es difícil que se restaure la relación tras el conflicto.
Independientemente de todo esto, hay gatos que tienen más necesidades sociales y viven dentro del grupo mientras otros son más independientes. Y estas dos diferentes formas de relacionarse pueden coexistir entre los gatos que vivan en una misma casa. Como las interacciones sociales no son imprescindibles para su supervivencia, el hecho de que los gatos compartan un espacio físico (la vivienda) no implica necesariamente que pertenezcan al mismo grupo social.
Además, aunque el territorio se comparta, cada gato tendrá una serie de necesidades propias como:
1.- acceso libre e inmediato a recursos importantes cuando los necesite
2.- privacidad
3.- capacidad para escapar o evitar una situación de estrés.
Y cuando estas necesidades no se satisfacen, se genera ansiedad que puede desembocar en conductas de eliminación o marcaje inapropiadas o incluso el desarrollo de patologías orgánicas.

Por lo que es muy importante que en las casas donde convivan varios gatos haya:
- varios comederos donde puedan comer sin contacto visual con otros gatos comiendo
- varios bebederos y separados de la comida
- varias bandejas de arena para las deposiciones distribuidas en distintas estancias de la vivienda y quizá alguna de ellas tapada para aumentar la privacidad
- y diferentes escondites distribuidos en el espacio de forma tridimensional (es decir, también en altura).

Así que ya sabéis no intentéis tratar a un gato como si fuera un perro pequeño y si el vuestro no es muy mimoso, pues posiblemente él sea igual de feliz que aquel otro que está todo el día sobre vuestras piernas demandando caricias.
Un saludo
Trasto

miércoles, 6 de octubre de 2010

Vacunacción


¡Hola a todos!
Alguno de vosotros habrá visto un cartel en la parada del autobús o un anuncio en televisión con la foto de un gato con mirada penetrante (está para comérselo, literalmene. Noooo, es broma). Se trata de una campaña informativa sobre la importancia de la vacunación de los gatos, incluso de aquellos que viven en el interior de las viviendas sin contacto con otros animales. Podéis encontrar más información en la web de la campaña o acercaros al stand del Centro Comercial Travesía los días 7, 8, 9, 14, 15 y 16 de octubre. Además, ya sabéis que aquí estamos para resolver todas vuestras dudas.
Un saludo
Trasto

viernes, 24 de septiembre de 2010

Pulgas, pulgas y más pulgas

¡Hola a todos!
Hoy voy a hablaros de pulgas. Y alguno de vosotros se extrañará, porque "ahora que se termina el verano y vuelve el frío, ya no habrá pulgas". Ah, ¿eso creéis?. Pues sabed que estáis muy, pero que muy equivocados. Precisamente voy a hablaros de las pulgas ahora porque muchos de vosotros empezáis a bajar la guardia y luego vienen los disgustos.
Las pulgas son unos bichitos aplanados lateralmente, que corren como motos y saltan mucho. Hay varios tipos, pero la más frecuente tanto en perros como en gatos es la pulga del gato, que se llama (agarraos bien) Ctenocephalides felis. ¿Os acordáis de lo que es el ciclo biológico de un bicho del que ya os he hablado en alguna ocasión?. Pues el de la pulga es bastante sencillo, pero os hablaré de él porque es muy interesante para conocer cómo atacarlas.
Digamos que yo y mis circunstancias, Trasto, tengo encima una hermosa hembra de pulga gestante. ¡Hala, ahí se pone como loca a poner huevos y más huevos (hasta 2000 en un mes)!. Los huevos de pulga son casi transparentes y muy pequeños, vamos, que no se ven a simple vista (no confundirlos con las heces de pulga, -sangre medio digerida-, que tiene aspecto de posos de café en la zona baja del pelo de vuestra mascota, cerca de la piel, y que si se mojan se deshacen manchando de color pardo rojizo). Bueno, los huevos se caen de mi piel por gravedad. Es decir, allá a donde yo voy, se van los huevos conmigo y se quedan depositados en cualquier sitio.
De estos huevos salen larvas. Las larvas de pulga escapan de la luz y se van hacia abajo. Es decir, si han eclosionado sobre la moqueta, se van hacia la zona baja y así es difícil que las veáis. Estas larvas se alimentan de las heces de las pulgas adultas que también se van cayendo por ahí y de descamaciones de la piel (en este caso, de la mía).
Al cabo de un tiempo, la larva hace un capullo (parecido a los capullos de los gusanos de seda) y se transforma en pupa. Ese capullo es un aislante maravilloso y en él apenas entran los insecticidas que podáis aplicar en el ambiente. Después de un tiempo eclosiona la pulga, primero más jovencita, pequeña y oscura, después la adulta, más grande y de aspecto marronáceo. Se reproducen y a seguir poniendo huevos. Este ciclo, en condiciones de temperatura y humedad ideales dura un mes pero si el ambiente es menos adecuado se alarga hasta un año aproximadamente.Dicen los entendidos, que por cada 5 pulgas adultas que tenga encima de mí, habrá 95 en el ambiente, en forma de huevo, larva o pupa. Es decir, en la mayoría de los casos en los que vuestra mascota tenga un problema con estos huéspedes tan molestos, será por la carga parasitaria en el ambiente, es decir, porque hay muchas pulgas en casa y no porque cada vez que salga a dar un paseo vaya cosechando pulgas por la calle. Y no es un problema de limpieza. Por supuesto, cuanto más freguéis y aspiréis la casa (las alfombras por los dos lados, recordad que las larvas se van hacia abajo) mucho mejor, pero no por mucho limpiar lograréis deshaceros de ellas, ¡son una pesadilla!. Como dice mi dueño, las pulgas son como las moscas y las ratas, se pueden controlar, pero acabar con ellas...
Encima, con el clima de nuestro entorno, tenemos pulgas para dar y tomar durante todo el año. Aquí no tenemos calor o frío intensos que acaben con ellas y lo que sí tenemos es humedad alta, condiciones ideales para el desarrollo de los insectos. Y en invierno, aunque haga más frío, dentro de casa estamos con nuestra estufita, la calefacción... Vamos, que a las pulgas les gustan tanto nuestros hogares como a nosotros.
También algunos expertos dicen que con esto del cambio climático cada vez hay más parásitos externos y se mantienen las condiciones adecuadas para su desarrollo durante más tiempo a lo largo del año. De ahí que cada año haya más problemas con las pulgas y que por eso nos dé la impresión de que los insecticidas son cada vez menos eficaces.Recordad que si hay varios animales en casa hay que tratar a todos aunque alomejor sólo le veáis las pulgas a uno de ellos. Eso incluye a los hurones, conejos, etc. En general, todo ser vivo de sangre caliente y que tenga pelo (o plumas). Las pulgas no le hacen ascos a nada. Y cuidado con los gatos. Ellos se acicalan mucho y es difícil ver si tienen pulgas o no porque se limpian el pelo y la piel eliminando los restos que dejan. Además, la mayoría no se rascan salvo que tengan un picor muy intenso. Simplemente, se lamen más y eso puede pareceros normal. No digamos si vivís en una casa con finca por donde merodeen gatos callejeros. Ellos serán los que os lleven las pulgas hasta la puerta de casa.
Y ahora os lo voy a poner un poco más negro. Las pulgas pueden contagiar un gusano intestinal, una tenia, y también algunas infecciones, ¡incluso la peste bubónica! (pero no os preocupéis, todavía no he visto ningún caso). Además nos producen mucho malestar y, en ocasiones, dermatitis, sobre todo si desarrollamos alergia a sus picaduras (en ese caso, unas cuantas pulgas nos lo puede hacer pasar pero que muy mal).
Sabed también que las pulgas pueden picar a las personas. En general, por desgracia para nosotros, suelen preferir al animal pero ya os dije que no le hacen ascos a nada. Sobre todo cuando son muchas. Además, algunas personas las atraen más.
Y ahora viene lo mejor, cómo eliminarlas. Si sois perro o gato, a base de lambetazos y mordiscos. Si sois humanos, ¡para qué tenéis el dedo pulgar!. Bromas aparte. Ahí van algunos consejos.
Lo primero, no se mueren por inmersión. Por mucho que bañéis a vuestra mascota no conseguiréis eliminar sus pulgas. Vale que alguna que otra se queda en la bañera, pero no es un remedio eficaz.
Para eliminar las pulgas debéis:
1.- Tratar con insecticidas a todos los animales de la casa (me refiero a los de cuatro patas): se puede hacer de varias formas, unas más eficaces que otras. Champús con insecticidas, lociones, collares, sprays, aerosoles, pipetas, pastillas... Vuestro veterinario os aconsejará. Hay productos que actúan mejor como repelentes y otros que no lo  son pero resultan más eficaces matándolas. Desconfiad de los productos naturales a base de extractos de plantas. Pueden hacer algo, pero si de verdad tenéis un problema de pulgas en casa no os van a servir de nada. Lo interesante es utilizar un producto con efecto residual.  Si utilizáis un producto muy eficaz pero cuyo efecto desaparece al cabo de unas horas, poco conseguiréis. Son mejores aquellos productos cuyo poder insecticida se mantenga a lo largo de los días. Y cuidado con su toxicidad, hay insecticidas que pueden usarse en perros y no en gatos o conejos. Otros, en cambio, son muy seguros en todas las especies.
2.- Tratar el ambiente. Ya os he contado que el 95% del problema está en el ambiente. Es importante tratar las formas inmaduras. Para ello hay productos específicos. Unos inhiben el desarrollo de huevos y larvas y otros los matan directamente. Los mejores, aquellos que combinan las dos cosas. 
3.- Romper el ciclo biológico de la pulga. Esto se puede hacer de dos formas, tratando el ambiente como os he dicho (eliminando las formas inmaduras) o administrando un medicamento al perro o al gato que hace que cuando la pulga le pique no pueda poner huevos viables. Vamos, que se queda estéril. Esto lo hay en comprimidos, ampollas bebibles o inyectables para gatos.
Como siempre os digo, pedid consejo en vuestra clínica veterinaria. Tanto el veterinario como los auxiliares podrán resolver vuestras dudas. Y ahora ya sabéis que con las pulgas, ¡tolerancia cero!. ¡Cuanto más lejos mejor!.
Un saludo
Trasto

miércoles, 14 de julio de 2010

El celo en la perra

¡Hola a todos!
Hace unos días nos llamó la dueña de Sookie. A su perrita le había llegado su primer celo, vamos, que ya era toda una ¿mujer?. La pubertad... ¡qué tiempos aquellos!.
Así que voy a explicaros qué es el celo de las perras. Lo primero, deciros que el sangrado en las perras es distinto del sangrado de las mujeres durante la menstruación. El sangrado en las perras tiene lugar antes de que el útero se prepare para la gestación. Proviene del útero, la vagina y la vulva y se origina porque, por efecto de los estrógenos, la mucosa de estos órganos retiene líquidos, se inflama y libera una secreción abundante en glóbulos rojos, por eso tiene color sanguinolento.
En realidad, lo que conocemos como celo consta de dos fases. La primera es el proestro. Puede durar de tres a veinte días, pero lo normal es que no pase de los diez días. Durante esta fase, la vulva (los genitales externos de la perra) aumenta bastante de tamaño, da la sensación de estar hinchada y se produce esa secreción sanguinolenta. En ese líquido se liberan feromonas (ya estamos con otro palabro). Las feromonas son substancias químicas que sólo detectan los miembros de la misma especie (en este caso, los perros). En esa secreción del proestro hay feromonas que tienen efecto sobre los machos. Los atraen. (Vamos, para entendernos, que a los perros nos ponen a cien). Pero también las hay que influyen sobre otras hembras que convivan con esa perra, estimulando que aparezca la pubertad en perras prepúberes y sincronizando los celos entre perras adultas. La perra durante el proestro también orina con frecuencia, poca cantidad de cada vez, como si fuera un macho marcando el territorio. Esto es para ir liberando las feromonas por todas partes y atraer a los perros. Muchas veces provocan al macho, lo incitan a jugar con ellas, pero cuando él hace ademán de montarlas, no le dejan e incluso pueden gruñirle o intentar morderlo. (Eso es que todavía no están en el momento óptimo para la monta).
Eso viene después, en la segunda fase del celo, el estro. Durante el estro, que aproximadamente dura lo mismo que el proestro, se produce la ovulación y la perra acepta al macho. Agacha un poco el cuerpo, aparta la cola, y se produce la cópula. En general, la hemorragia vaginal va disminuyendo a medida que se produce la progresión de proestro a estro. Por eso, no siempre es cierto como cree mucha gente, que mientras la perra sangre no puede quedarse preñada. Así que, ¡cuidado si no queréis un embarazo no deseado!.
Así que ya sabéis cómo es el celo de las perras. Ahora intentaré resolver algunas dudas frecuentes que planteáis en la consulta.
¿A que edad le va a venir el celo a mi perrita?: a ver, a ver..., a Sookie le ha venido a los siete meses. No hay una edad a la que le venga el celo a todas las perras. Está muy relacionado con el desarrollo corporal. El primer celo tiene lugar cuando el desarrollo corporal ha llegado aproximadamente al 90% del tamaño adulto. Por eso, como las razas pequeñas se desarrollan antes, la pubertad suele aparecer antes en ellas. Como muy pronto, a los 6 meses y como muy tarde..., pues eso es más difícil de saber. Hay perras en las que la pubertad es muy tardía y en realidad no tiene porqué suponer un problema. Incluso, algunas, tienen lo que se llama celo silencioso. Se trata de un celo en el que no hay síntomas externos o, si los hay, son muy sutiles y el propietario no los percibe.
Otra alteración que puede ocurrir tras el primer celo es el denominado estro cortado. Se trata de un celo que dura algunos días, desaparece y vuelve a presentarse al cabo de unos días o semanas. Puede repetirse varias veces hasta que se completa un ciclo ovárico.
¿Cada cuánto tiempo tendrá el celo mi perra?. El intervalo entre celos habitual es de unos seis o siete meses. De todas formas, hay muchas variaciones y se considera dentro de la normalidad que los celos aparezcan entre cada cuatro y cada doce meses. Sin embargo, cada perra suele ser bastante regular. Eso sí, a medida que el animal envejece, este intervalo puede ir aumentando sin llegar a desaparecer el celo (las perras no tienen menopausia). Es interesante anotar en cada celo la fecha de inicio y de cese del sangrado, de tal forma que si en un momento dado se produce algún cambio consecuencia de alguna enfermedad, podáis detectarlo de inmediato.
¿Es cierto que las perras tienen el celo en primavera y en otoño?. En realidad, no. Las perras pueden tener el celo en cualquier época del año, aunque parece haber unos pequeños picos al final del invierno e inicio de la primavera y en otoño.
¿A qué edad puedo cruzar a mi perrita?. La edad ideal para tener crías está entre los dos y los seis años y nunca antes del segundo o tercer celo.
Un saludo.
Trasto

miércoles, 23 de junio de 2010

Senderismo

¡Hola a todos!
Como no sólo de pan vive el hombre y no todo en la vida tiene que ser enfermedad o casos clínicos, hoy voy a hablaros de mi última excursión por esta tierra de los mil ríos.
Ya sabéis que me encanta bañarme (por algo soy un Perro de aguas) y hace diez días mi dueño me llevó con toda la familia a hacer una ruta de senderismo por el río Barosa, en Barro. Íbamos en una peque ruta con los miembros de la asociación de senderismo Andaina. Es un sitio precioso. Os dejo algunas fotos. No salgo en ninguna porque la cámara se quedó sin pilas y no pudimos hacer muchas. Es fácil llegar. Hay un un pequeño desvío, señalizado, en la carretera nacional que va desde Pontevedra a Santiago. Hay una zona con mesas a la sombra de robles y abedules donde paramos a comer. Y cuando digo comer, me refiero a comer de verdad. Como se trataba de la última ruta de la temporada, compartimos la comida y, además del pienso de dieta para problemas renales que tomo y que llevó mi dueño, mucha gente me dio otras cosas ricas. Vamos, que me puse como el quico. Lo pasé muy bien y me bañé varias veces. Es un sitio que merece la pena visitar. También hay una taberna donde podéis comer o tomar algo mientras vuestro perro se divierte en el campo. Espero que en la próxima temporada, a partir de septiembre, vuelvan a llevarme con esa gente tan maja.
Así que ya sabéis. Ahora que viene el buen tiempo y ya que a la playa no nos dejan ir (para cuándo una playa en la que permitan estar a los perros ) podéis dar un buen paseo, oxigenaros y dejar que vuestros compañeros de cuatro patas hagan un poco de ejercicio lejos de la ciudad.
Un saludo.
Trasto
P. D.: Al final, he conseguido una foto mía en la web de la asociación. Ahí estoy, río arriba al final de la ruta, buscando un palo y refrescándome un poco antes de emprender el regreso.

lunes, 14 de junio de 2010

Mi gato me muerde cuando le acaricio

El otro día vinieron a consulta los dueños de Leo. Estaban preocupados porque su gato de cuatro meses se mostraba agresivo de vez en cuando. Nos enseñaron las marcas de arañazos y mordiscos en los brazos.

Una de las situaciones en las que Leo reaccionaba de forma agresiva era cuando lo acariciaban. Se trata de un problema relativamente frecuente en los gatos. Generalmente, el gato demanda caricias, se sube al regazo del dueño para que lo acaricie y, al cabo de un rato, le muerde o le da un zarpazo.

Los especialistas en comportamiento animal (etólogos) creen que se trata de un tipo de agresividad asertiva, por dominancia, de tal forma que el gato, como animal dominante, quiere controlar tanto el momento en el cual se le empiecen a hacer las caricias como el momento en el que el dueño debe dejar de dárselas.

En la mayoría de los casos, antes del zarpazo o del mordisco, el animal “avisa” que se está terminando su paciencia: puede notarse tenso, encorvado, con las orejas aplastadas, las pupilas dilatadas, la cola dando sacudidas, bufando... Es muy importante, de cara al tratamiento del problema, ser capaz de reconocer estos signos.

Y hablando de tratamiento, ¿qué se puede hacer para corregir esta conducta inadecuada?

Lo primero, intentar evitar todas aquellas situaciones en las que el gato se muestre agresivo.

Si vuestro gato es de aquellos que se suben a vuestro regazo y ni siquiera admiten una sola caricia, actuad de la siguiente manera.

Observadlo con cuidado, sin mostrar miedo ni nerviosismo y, al menor signo de “cabreo” por su parte, levantaos para que el gato caiga y así conseguir echarlo de vuestro regazo. No lo empujéis ni lo alcéis con la mano, podría interpretarlo como un desafío y enfadarse más.

Más tarde, cuando el gato esté relajado, podéis hablarle con suavidad y darle un premio.

Recordad que de esta forma estáis reforzando las conductas adecuadas e ignorando las conductas inadecuadas, lo que llevará a que desaparezcan.

Y, ¿qué podéis utilizar de premio?. Lo más cómodo y efectivo al principio de la terapia son los premios de comida. Utilizad algo que a vuestro gato le guste mucho. En trozos pequeños, para que no se aburra y controlando la cantidad de comida de su dieta habitual para que tenga un poquito de hambre y sea más fácil educarlo. (Ya sabéis, a todos se nos gana con la comida).

Si vuestro gato admite algunas caricias antes de enfadarse, entonces, cuando se suba a vuestro regazo, si está relajado, hacedle una o dos caricias, no más (podría molestarse y acabaríais mal). Después levantaos para dejar que se baje.

A medida que se vaya acostumbrando, podéis intentar ir alargando estas “sesiones de caricias” de forma gradual premiando con golosinas su actitud relajada. Siempre poco a poco, para evitar que llegue a cansarse.

En algunos casos se requiere de terapia ansiolítica (pastillas, feromonas) para conseguir mejorías, siempre acompañando a estas pautas de reeducación. Por supuesto, debe ser vuestro veterinario de cabecera o el especialista en etología el que prescriba dicha medicación.

Una última cuestión: NO UTILICÉIS EL CASTIGO FÍSICO. En este tipo de problemas no funciona. El gato puede interpretarlo como un desafío y aumentar su respuesta agresiva o mostrarse más ansioso, lo que también puede agravar los ataques.

Y, como siempre, incidir en que el mejor tratamiento es la prevención. Los gatitos, desde edades tempranas, deben ser socializados y habituados al acicalamiento y el manejo por parte de sus propietarios (¡con lo bien que sienta un masajito!).

Así que no desesperéis.

Un saludo

Trasto

miércoles, 12 de mayo de 2010

Intoxicaciones (III): tóxicos domesticos.

¡Hola a todos!

Aquí estoy de nuevo para terminar la trilogía de las intoxicaciones. Ya sé que es un poco rollo contaros la de cosas que hay que pueden intoxicarnos, ¡parece que no vamos a poder andar por casa ni por la calle!. Pero como en las otras veces, tan sólo pretendo preveniros por lo que pueda pasar.

Este tercer y último capítulo tratará de los tóxicos domésticos. Solo nombraré algunos porque hay tantos que tendría para rato. He escogido los más habituales, los que podemos tener en casa con más frecuencia.

¡¡¡ Siiiiiii!!! ¡¡¡Por fín llega el verano!!! Empezamos a ir al monte, a la playa, de acampada, churrasquitos al aire libre... muy guay y yo me lo paso en grande, pero no todo es jauja, ¡llegan los mosquitos y demás insectos! ¡Y cuidadito con los repelentes de estos bichejos!. Parecen inofensivos pero pueden hacérnoslo pasar muy mal incluso sin llegar a tragarlos. ¡La exposición dérmica en altas dosis puede hacernos mucho daño! Si la exposición es pequeña o se ingieren en pequeñas cantidades, pueden provocar temblores, hipersalivación e incluso convulsiones. Claro... con razón se largan los bichos, ¡ellos sí que saben!

Con los herbicidas e insecticidas podría hacer una lista larguísima de nombres raros de los que no os ibais a acordar, así que lo resumiré en que ninguno de ellos puede hacernos nada bueno.

Y si seguimos hablando de animalitos habrá que mencionar los típicos venenos que se usan sobre todo en el campo y en las huertas, para las ratas, topos, caracoles, babosas, etc. (brometalina, metaldehído...) como su propio nombre indica son veneno puro para nosotros.

El aceite del Árbol del té está muy de moda para los productos cosméticos. Tiene propiedades muy beneficiosas, pero su ingestión no lo es tanto. También se utiliza en algunos herbicidas y productos antiparasitarios.

Los champús, el jabón de manos y las pastillas de jabón, no son muy tóxicos pero su ingestión puede provocar síntomas gastrointestinales que aunque no suelen trascender pueden ser muy molestos y requerir tratamiento veterinario.

En cambio, si se trata de un champú que contenga zinc, como algunos anticaspa, es otro cantar... su toxicidad es bastante mayor y con mala suerte, su ingestión puede provocarnos hasta ceguera.

Algunos desodorantes tienen peligro. Son aquellos que contienen cloruro de aluminio y clorhidrato de aluminio. Su potencial tóxico es moderado, aunque su ingesta puede causarnos problemas renales, lo que no es moco de pavo.

A los que tuvisteis acné juvenil seguro que os suena el peróxido de benzoilo, sustancia incluida en cremas para tratar los granitos. Sí, para vuestra cara va muy bien, pero para nuestro estómago... no tanto.

Supongo que ya os imagináis que los productos de limpieza pueden ser fatales: amoníaco, lejía, limpiacristales, detergentes, aguarrás, disolventes, etc. No es sólo el hecho de tragarlos, pues al ser productos bastante abrasivos dañan el sistema digestivo, sino que contienen productos volátiles que afectan al sistema respiratorio. Es decir, aunque de entrada vayan a parar al estómago, los vapores que desprenden causan daños respiratorios graves y difíciles de tratar.

Llegó la hora de hablar de medicamentos. Muchos perritos tenemos dueños asmáticos, y no me explico cómo una medicina puede tener una presentación tan apetitosa para nuestra boca.... Guardadlos bien porque a veces los inhaladores nos parecen juguetes, los mordisqueamos y acaban rotos y con su contenido derramado.

Otros medicamentos muy comunes en todas las casas son los antiinflamatorios no esteroideos, no diré nombres comerciales, pero seguro que os suena el ibuprofeno, ketoprofeno, naproxeno, diclofenaco y similares. Guardadlo en sitios altos, y cuidado, que como tendéis a automedicaros (muy mal, ¡muy mal!) a veces los lleváis en el bolso y somos muy curiosos para meter la cabecita.

Muy típicos de tener en casa son la aspirina, la fenilefrina y seudoefedrina (descongestivo sin receta), la loperamida (antidiarreico), el paracetamol, la codeína (antitusígeno), los antihistamínicos (alergia y mareo).... En algunos casos son prescritos por el veterinario con dosis ajustadas para nosotros, lo que no quiere decir que si nos zampamos unas cuantas pastillas no pase nada.

Mencionaré aparte los antidepresivos y los ansiolíticos, que aunque también se nos pueden recetar a nosotros, su ingestión masiva es bastante peligrosa y debe ser tratada lo más rápidamente posible.

En cuanto a cosas habituales que hay por casa y con las que tener precaución pueden ser las pilas, la cafeína (el café en grano, y los refrescos de cola, que son muy apetitosos), las cerillas (muy fáciles de coger para jugar un ratito y mordisquear), el etilenglicol (anticongelante de coches, de sabor dulc), el naftaleno (bolitas de naftalina para la humedad), la nicotina (cigarrillos y chicles), el pegamento de barra y el superglue (muy importante no bañarnos ni echar disolvente o similar para intentar quitarlo), reveladores fotográficos, plomo (en pinturas y accesorios de pesca), y las sustancias presentes en alimentos enmohecidos (¡nosotros ya no queremos comer las sobras y menos si son de hace una semana!), el betún de los zapatos, la trementina ( los pintores artísticos saben de qué hablo) y alguna cosilla más que se me escapa.

Como ya he dicho en los otros capítulos los síntomas de intoxicación son muy variados: alteraciones de la piel, vómitos, diarrea, temblores, convulsiones, anorexia, hipersalivación, arritmias, taquicardias, dificultad para respirar, fiebre, hipotermia... en fin... nada bueno.

Ante cualquier duda consultad al veterinario, recordad también que los síntomas pueden aparecer al instante, pasadas unas horas e incluso unos días y que algunos, tristemente, si no se cogen a tiempo, ya no tienen remedio.

Y llegó a su fin el tema de las intoxicaciones, un poco rollo patatero, pero el saber no ocupa lugar y ¡nunca te acostarás sin saber una cosa más!

Un saludo

Trasto

lunes, 10 de mayo de 2010

Limpieza de oídos

¡Hola a todos de nuevo!
Hoy voy a contaros cómo se hace una limpieza de oídos. Además de contaros la teoría en cómodos pasos, os dejaré unas fotos y un vídeo ya que me he presentado voluntario para el reportaje gráfico (mentira cochina. Lo hice porque me obligaron, que a mí no me mola nada subirme a esa mesa). En fin, ahí van las explicaciones.
1.- Material necesario: el perro o gato con sus dos oídos. Como la limpieza de oídos no es necesariamente agradable lo ideal es escoger un momento del día en el cual vuestra mascota esté tranquila o relajada. También, ¡cómo no!, solución limpiadora (vuestro veterinario os indicará la más adecuada, ya que hay de varios tipos). Algodón o gasas y papel absorbente. ¡¡NO deben utilizarse BASTONCILLOS!!. ¡Prohibido introducir nada sólido por el oído!
2.- Aplicar unos 5 ml de solución limpiadora en la entrada del conducto auditivo.
3.- Masajear la base del oído, con suavidad pero con firmeza, como mínimo DURANTE DOS MINUTOS. ¡Y eso da un gustirrinín!. Por debajo de la oreja se palpa el cartílago auricular de forma similar a un embudo. El masaje se realiza presionando esa zona entre los dedos índice, corazón y pulgar. Así se consigue mezclar la solución con la cera del oído para facilitar que se deshaga.
4.- Dejar que el perro o gato sacuda la cabeza. De esta forma expulsará la suciedad. Por ello es recomendable hacer la limpieza en el baño o en el exterior ¡cuidado con las manchas!.
5.- Secar el producto sobrante con el papel secante o gasas y limpiar la entrada del conducto auditivo (en la base de la oreja) con una gasa o una torunda de algodón.
6.- Frecuencia. En cuanto a la frecuencia, depende de cómo estén los oídos. Hay animales que no requieren limpiezas. A mí, sin ir más lejos, apenas me las hacen. En animales propensos a acumular cera en los oídos o a padecer otitis puede ser necesario realizar una o dos limpiezas a la semana. Y, por último, en caso de otitis puede ser necesario empezar con limpiezas diarias o incluso dos veces al día. Los limpiadores óticos pueden neutralizar el efecto de algunos antibióticos, por lo que si después de hacer la limpieza vais a administrar gotas medicadas mejor esperad una media hora.
En algunas razas, como los Perros de aguas, Caniches, Schnauzers, pueden nacer pelos a la entrada del conducto auditivo. Si hay unos pocos, pueden dejarse. Pero si son muchos, mejor retirarlos. Podéis depilarlos tirando con los dedos o bien ayudándoos de unas pinzas. Si no se quitan, pueden llegar a taponar la entrada del conducto impidiendo la eliminación de la cera y la ventilación del oído aumentando el riesgo de padecer otitis. El rasurado de la cara interna de las orejas es muy útil en los perros de orejas caídas como el Cocker. En estas razas o en perros que habitualmente paseen por el monte o zonas con hierbas (¡afortunados ellos!) también es interesante realizar una inspección diaria de las orejas durante la temporada de espigas.
Así que ya sabéis cómo tener unos oídos limpios y relucientes.
Un saludo
Trasto
video

jueves, 22 de abril de 2010

Nuestras amigas las Garrapatas

¡Hola de nuevo!
Aquí estoy, con otro achaque. Esta vez tengo una hernia perineal. Lo dicho, que no se puede ser viejo. Mi dueño dice que como no me molesta y no estoy para muchas cirugías, que me la deja así. A mí, la verdad, no me mola demasiado verme un bulto en todo el culo, pero prefiero eso a volver a pasar por el quirófano.
Pero vayamos al grano. Hoy voy a hablaros de esos bichitos tan encantadores que son las garrapatas. Que no es por nada, pero con el clima que disfrutamos en esta zona, tenemos para dar y tomar, sobre todo ahora, en primavera.
Hay varios tipos de garrapatas. Las más frecuentes en nuestra área geográfica pertenecen a los géneros Rhipicephalus, Ixodes y Dermacentor. Están presentes todo el año, pero sobre todo son abundantes ahora, en primavera. Unas se desarrollan mejor a temperaturas más bajas humedad alta, así que donde vivimos, en la zona de la costa de Galicia, prefieren el invierno. Al contrario, otras prefieren la época estival. Y como ahora en primavera las condiciones ambientales son bastante buenas para todas ellas, pues es cuando hay más  cantidad.
El ciclo de desarrollo de los parásitos se llama ciclo biológico. Este tipo de ciclo también es diferente según la especie de garrapata. Algunas, como las del género Rhipicephalus no necesitan otros hospedadores y se desarrollan todas sus fases de crecimiento (larva, ninfa y adulto) sobre el perro. Los otros géneros tienen hospedadores intermediarios, es decir, deben parasitar a otros animales, además del perro, para completar su ciclo vital. En cada una de estas fases necesitan alimentarse de sangre, quedándose unos días sobre su víctima. Una vez alimentadas, las hembras pueden aumentar su peso hasta 120 veces antes de hacer la puesta de huevos y llegar a medir hasta un centímetro. Cuanto tienen el estómago lleno, se desprenden y quedan al acecho allí donde caen, siguen su desarrollo y se suben a una hierba o alguna planta, o a las paredes de las casetas o cuadras. En cuanto pasa por allí un perro o un gato despistado, o un humano, ¡zas!, saltan encima como si de un vampiro se tratara. Lo dicho, amor a primera vista.
El problema de las garrapatas es que, además de ser unos bichitos un tanto asquerosos, pueden provocarnos bastantes problemas, incluso graves.
Cada vez hay más evidencias de un aumento en la presencia de garrapatas y en las enfermedades transmitidas por ellas.
¿Por qué son peligrosas las garrapatas?
Uno de los efectos nocivos de las garrapatas es una reacción cutánea. Pueden aparecer granos enrojecidos o reacciones algo más extensas con úlceras. Se trata de una reacción leve en la mayor parte de los casos y que se debe a la inflamación que produce toda la porquería que nos meten en el cuerpo: la saliva, anticoagulantes para que les sea más fácil chucharnos la sangre y el cemento que las mantiene unidas. (Y después dicen que los que mordemos somos los perros).
Pero en realidad, lo peor de las garrapatas, es que pueden transmitir varias enfermedades infecciosas, a través de su picadura o cuando intentamos quitárnoslas de encima y nos las comemos, y que pueden llegar a ser muy, muy graves.
La más frecuente de estas enfermedades en la zona del norte de España es la Babesiosis. Se trata de un parásito intraeritrocitario. Es decir, una mierdecilla microscópica que la garrapata puede portar en su interior y contagiárnosla al picarnos. El bichito de marras se mete dentro de nuestros glóbulos rojos, se multiplica, rompe la célula y ¡hala, a parasitar otros glóbulos rojos!. Y encima tienen forma de lagrimita, los muy cabroncetes. Si alguno tiene curiosidad, os diré que se llama Babesia canis. Y así van, de célula en célula, rompiendo glóbulos rojos hasta que provocan una anemia. La hemoglobina que sueltan por ahí se filtra en el hígado y, cuando el pobre no da a basto, se elimina la bilirrubina (como en la canción) a través del riñón y la orina se oscurece (como si fuera un refresco de cola). Además cuando estamos así de malos, tenemos fiebre, estamos tristes, no queremos comer y a veces también nos da por vomitar o tener diarrea. Y sé de qué me hablo, que yo ya he pasado hasta tres veces por ello. Aunque parece muy negro, con tratamiento, la mayoría de los enfermos se recuperan sin problemas, ¡aquí estoy yo para demostrarlo!. Vuestro veterinario hará el diagnóstico mediante un frotis sanguíneo para observar el parásito al microscopio, le pondrá un inyectable a vuestra mascota y posiblemente lo acompañe de alguna medicación para darle en casa.
Existe otro tipo de Babesia (aunque no está muy claro de que se trate realmente de una babesia, pero no vamos a entrar en detalles) que es más pequeñita, pero también más jodidilla ella. Sí, señor. Además de provocar una enfermedad similar a la anterior, suele afectar al riñón produciendo un fallo renal. Y encima, ésta, muchas veces no responde al tratamiento así que algunos colegas que la han padecido ya no están aquí para contarlo.
Otro parásito que pueden contagiar las garrapatas es la Ehrlichia. También es un parásito intracelular, pero en este caso afecta a los glóbulos blancos. También produce fiebre, malestar, recuento plaquetario bajo, aumento de tamaño del bazo, hemorragias... Bueno, vuestro veterinario os hará el diagnóstico y lo tratará de forma similar a Babesia junto con un antibiótico.
Existen otras enfermedades que pueden transmitir las garrapatas como la Borreliosis o la Hepatozoonosis. Se trata de enfermedades mucho menos habituales y en ocasiones los perros nos contagiamos cuando pasamos temporadas en otras áreas geográficas.

Y ahora pasamos a lo más interesante.
Cómo combatir a las garrapatas
Ya sabéis: la mejor defensa es un buen ataque.
Existe toda una batería de antiparasitarios externos con bastante eficacia y en diferentes presentaciones. Hay collares muy eficaces, que actúan contra garrapatas, pulgas y mosquitos. (Pero, ojo, porque no todos funcionan igual de bien). Resisten bastante bien los baños, pero tienen que estar puestos continuamente. (No sirve ponerlos únicamente el fin de semana cuando vamos a pasear por el monte).
Otros productos con alta eficacia pueden aplicarse en forma de pipetas spot on o en forma de líquidos para pulverizar. Unos son más efectivos como repelentes y otros como acaricidas, vamos, cargándose al bicho. Alguno le pega bien a todo.
Ahora también hay productos sistémicos. Es decir, los perros nos los comemos, el insecticida se queda en nuestra sangre y cuando la garrapata se chupa nuestra sangre, se muere, (¡cóm mola!). Son muy eficaces y su ventaja es que no se van con los baños. Su inconveniente, que no tienen efecto repelente. Vamos, el vampiro tiene que picar para morir.
El utilizar uno u otro dependerá de las condiciones de vida del animal y de las preferencias del dueño. En vuestra clínica os aconsejarán sin problemas.
Sobre todo en esta época del año es muy importante iniciar un tratamiento profiláctico.
De todas formas, y os lo digo por experiencia, no hay ningún producto eficaz al cien por cien. Así que cuando vayáis a dar un paseo por el campo con vuestra mascota estad atentos a la presencia de garrapatas buscándolas por todo su cuerpo. Tienen predilección por las zonas corporales de piel más fina como la cara, las orejas, los párpados, las axilas, la zona de la ingle y del ano y entre los dedos. Es posible que alguna se os pase por alto, ya que larvas y ninfas pueden ser realmente minúsculas. Si encontráis alguna, lo mejor que podéis hacer es quitarla. Pero, ¡ojo con los granos y verrugas!. Que no es el primer colega que encuentro al que su dueño ha intentado extirparle una verruga creyendo que se trataba de una garrapata.
Si el problema lo tenéis en la caseta del perro o en la bodega, también podéis utilizar un producto acaricida ambiental. En este caso lo mejor es que os pongáis en contacto con una empresa especializada. Y si el problema es el jardín, desbrozarlo y limpiarlo de restos orgánicos es lo mejor que podéis hacer.
Y no es por meteros miedo en el cuerpo, pero también podéis revisaros vosotros al llegar a casa. No es raro que alguna garrapata os salte encima cuando paséis cerca ¡para algo sois animales de sangre caliente!. A mi dueño ya le picó una. Tened en cuenta que a vosotros también pueden transmitiros una de esas enfermedades fastidiadas.
¿Y cómo se quitan las garrapatas?
Pues con mucho cuidado, pero con firmeza. El problema es que se enganchan con mucha fuerza y si se extraen bruscamente pueden contraerse y regurgitar, con lo que aumentaría el riesgo de transmisión de las enfermedades con las que tan generosamente nos obsequian. Lo mejor es sujetarlas por la parte más cercana a nuestra piel con unas pinzas y tirar de forma perpendicular, poco a poco. No se deben espachurrar y tampoco debemos tocarlas directamente con las manos. Es mejor no aplicar ningún producto irritante como alcohol o aceite ya que podrían hacer regurgitar a la garrapata. Una vez extraída, es probable que se forme un pequeño grano con una herida o costra que desaparecerá en unos días.

Así que ya sabéis, sobre todo si aprovecháis el buen tiempo para dar un paseo por el campo o vais a la aldea a pasar el fin de semana, cuidado con nuestras amigas las garrapatas.
Un saludo
Trasto

miércoles, 24 de marzo de 2010

Intoxicaciones (II): tóxicos de origen vegetal.

Como lo prometido es deuda, aquí estoy para hablaros de nuevos tóxicos. Ya veis que la lista es ingente. Esta vez trataremos los de origen vegetal.
Existe la creencia errónea de que tenemos un instinto natural que nos hace diferenciar “lo bueno de lo malo” ¡Cuantas veces hemos oído eso de “ellos saben lo que pueden comer y lo que no”! Pues bien, nada más lejos de la realidad, así que desde aquí haremos una pequeña lista para que esteis informados.
Se calcula que más o menos un 90% de las intoxicaciones vegetales son por plantas ornamentales, por lo que el peligro... ¡está dentro de casa!. Aparte de ellas también podemos incluir algunas hierbas y plantas utilizadas en medicina natural, por lo que hay que procurar no dejarlas a nuestro alcance.
Debéis tener en cuenta que no se trata solo del peligro de ingerir las flores o las hojas ya que también somos muy aficionados a escarbar en la tierra y las raíces y tubérculos nos llaman mucho la atención y también pueden ser venenosos.
Haré una lista con las plantas más comunes, y pondré su foto porque algunas tienen unos nombrecitos... ¡como para reconocerlas!.

Aucuna (Aucuba japonica)
Caladio (Caladiumñ bicolor)
Cica (Cycas revoluta)
Crisantemo (Chrysanthemus cynerariaefolium)
Difenbaquia (Diffenbachia exotica)
Adelfa (Nerium oleander)

Filodendro (Philodendron sp.)

Hiedra (Hedera helix)

Monstera (Monstera adansoni)

Lirio (Lilium spp.) Extremadamente tóxico en gatos
Flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima)
Jacinto (Hyacynthus sp.)
Lantana (Lantana camara)

Narciso (Narcissus spp.)
Poto (Epipremmum aureus)
Prímula (Primula spp.)

Rododendro (Rhododendron macrophyllum)
Cotiledón (Cotiledon orbiculata)
Acebo (Ilex aquifolium)
Así que estas son las plantas y flores que tanto daño pueden hacernos. Existen más, y algunas no se dan en la zona en la que vivimos, pero como el saber no ocupa lugar y nunca se sabe desde dónde nos leeis, ahí quedan.
Los síntomas son variados. Pueden aparecernos heridas en la boca y los labios. Podemos presentar problemas digestivos, como diarrea, vómito, sangre en las heces, también manifestaciones cardiovasculares y cuadros convulsivos o simplemente reacciones cutáneas.
En cualquier caso, como ya os dije cuando hablé de las intoxicaciones por alimentos, si existe la sospecha o duda de que nos hemos zampado una planta tóxica, acudid al veterinario.
Un saludo.
Trasto