miércoles, 12 de mayo de 2010

Intoxicaciones (III): tóxicos domesticos.

¡Hola a todos!

Aquí estoy de nuevo para terminar la trilogía de las intoxicaciones. Ya sé que es un poco rollo contaros la de cosas que hay que pueden intoxicarnos, ¡parece que no vamos a poder andar por casa ni por la calle!. Pero como en las otras veces, tan sólo pretendo preveniros por lo que pueda pasar.

Este tercer y último capítulo tratará de los tóxicos domésticos. Solo nombraré algunos porque hay tantos que tendría para rato. He escogido los más habituales, los que podemos tener en casa con más frecuencia.

¡¡¡ Siiiiiii!!! ¡¡¡Por fín llega el verano!!! Empezamos a ir al monte, a la playa, de acampada, churrasquitos al aire libre... muy guay y yo me lo paso en grande, pero no todo es jauja, ¡llegan los mosquitos y demás insectos! ¡Y cuidadito con los repelentes de estos bichejos!. Parecen inofensivos pero pueden hacérnoslo pasar muy mal incluso sin llegar a tragarlos. ¡La exposición dérmica en altas dosis puede hacernos mucho daño! Si la exposición es pequeña o se ingieren en pequeñas cantidades, pueden provocar temblores, hipersalivación e incluso convulsiones. Claro... con razón se largan los bichos, ¡ellos sí que saben!

Con los herbicidas e insecticidas podría hacer una lista larguísima de nombres raros de los que no os ibais a acordar, así que lo resumiré en que ninguno de ellos puede hacernos nada bueno.

Y si seguimos hablando de animalitos habrá que mencionar los típicos venenos que se usan sobre todo en el campo y en las huertas, para las ratas, topos, caracoles, babosas, etc. (brometalina, metaldehído...) como su propio nombre indica son veneno puro para nosotros.

El aceite del Árbol del té está muy de moda para los productos cosméticos. Tiene propiedades muy beneficiosas, pero su ingestión no lo es tanto. También se utiliza en algunos herbicidas y productos antiparasitarios.

Los champús, el jabón de manos y las pastillas de jabón, no son muy tóxicos pero su ingestión puede provocar síntomas gastrointestinales que aunque no suelen trascender pueden ser muy molestos y requerir tratamiento veterinario.

En cambio, si se trata de un champú que contenga zinc, como algunos anticaspa, es otro cantar... su toxicidad es bastante mayor y con mala suerte, su ingestión puede provocarnos hasta ceguera.

Algunos desodorantes tienen peligro. Son aquellos que contienen cloruro de aluminio y clorhidrato de aluminio. Su potencial tóxico es moderado, aunque su ingesta puede causarnos problemas renales, lo que no es moco de pavo.

A los que tuvisteis acné juvenil seguro que os suena el peróxido de benzoilo, sustancia incluida en cremas para tratar los granitos. Sí, para vuestra cara va muy bien, pero para nuestro estómago... no tanto.

Supongo que ya os imagináis que los productos de limpieza pueden ser fatales: amoníaco, lejía, limpiacristales, detergentes, aguarrás, disolventes, etc. No es sólo el hecho de tragarlos, pues al ser productos bastante abrasivos dañan el sistema digestivo, sino que contienen productos volátiles que afectan al sistema respiratorio. Es decir, aunque de entrada vayan a parar al estómago, los vapores que desprenden causan daños respiratorios graves y difíciles de tratar.

Llegó la hora de hablar de medicamentos. Muchos perritos tenemos dueños asmáticos, y no me explico cómo una medicina puede tener una presentación tan apetitosa para nuestra boca.... Guardadlos bien porque a veces los inhaladores nos parecen juguetes, los mordisqueamos y acaban rotos y con su contenido derramado.

Otros medicamentos muy comunes en todas las casas son los antiinflamatorios no esteroideos, no diré nombres comerciales, pero seguro que os suena el ibuprofeno, ketoprofeno, naproxeno, diclofenaco y similares. Guardadlo en sitios altos, y cuidado, que como tendéis a automedicaros (muy mal, ¡muy mal!) a veces los lleváis en el bolso y somos muy curiosos para meter la cabecita.

Muy típicos de tener en casa son la aspirina, la fenilefrina y seudoefedrina (descongestivo sin receta), la loperamida (antidiarreico), el paracetamol, la codeína (antitusígeno), los antihistamínicos (alergia y mareo).... En algunos casos son prescritos por el veterinario con dosis ajustadas para nosotros, lo que no quiere decir que si nos zampamos unas cuantas pastillas no pase nada.

Mencionaré aparte los antidepresivos y los ansiolíticos, que aunque también se nos pueden recetar a nosotros, su ingestión masiva es bastante peligrosa y debe ser tratada lo más rápidamente posible.

En cuanto a cosas habituales que hay por casa y con las que tener precaución pueden ser las pilas, la cafeína (el café en grano, y los refrescos de cola, que son muy apetitosos), las cerillas (muy fáciles de coger para jugar un ratito y mordisquear), el etilenglicol (anticongelante de coches, de sabor dulc), el naftaleno (bolitas de naftalina para la humedad), la nicotina (cigarrillos y chicles), el pegamento de barra y el superglue (muy importante no bañarnos ni echar disolvente o similar para intentar quitarlo), reveladores fotográficos, plomo (en pinturas y accesorios de pesca), y las sustancias presentes en alimentos enmohecidos (¡nosotros ya no queremos comer las sobras y menos si son de hace una semana!), el betún de los zapatos, la trementina ( los pintores artísticos saben de qué hablo) y alguna cosilla más que se me escapa.

Como ya he dicho en los otros capítulos los síntomas de intoxicación son muy variados: alteraciones de la piel, vómitos, diarrea, temblores, convulsiones, anorexia, hipersalivación, arritmias, taquicardias, dificultad para respirar, fiebre, hipotermia... en fin... nada bueno.

Ante cualquier duda consultad al veterinario, recordad también que los síntomas pueden aparecer al instante, pasadas unas horas e incluso unos días y que algunos, tristemente, si no se cogen a tiempo, ya no tienen remedio.

Y llegó a su fin el tema de las intoxicaciones, un poco rollo patatero, pero el saber no ocupa lugar y ¡nunca te acostarás sin saber una cosa más!

Un saludo

Trasto

lunes, 10 de mayo de 2010

Limpieza de oídos

¡Hola a todos de nuevo!
Hoy voy a contaros cómo se hace una limpieza de oídos. Además de contaros la teoría en cómodos pasos, os dejaré unas fotos y un vídeo ya que me he presentado voluntario para el reportaje gráfico (mentira cochina. Lo hice porque me obligaron, que a mí no me mola nada subirme a esa mesa). En fin, ahí van las explicaciones.
1.- Material necesario: el perro o gato con sus dos oídos. Como la limpieza de oídos no es necesariamente agradable lo ideal es escoger un momento del día en el cual vuestra mascota esté tranquila o relajada. También, ¡cómo no!, solución limpiadora (vuestro veterinario os indicará la más adecuada, ya que hay de varios tipos). Algodón o gasas y papel absorbente. ¡¡NO deben utilizarse BASTONCILLOS!!. ¡Prohibido introducir nada sólido por el oído!
2.- Aplicar unos 5 ml de solución limpiadora en la entrada del conducto auditivo.
3.- Masajear la base del oído, con suavidad pero con firmeza, como mínimo DURANTE DOS MINUTOS. ¡Y eso da un gustirrinín!. Por debajo de la oreja se palpa el cartílago auricular de forma similar a un embudo. El masaje se realiza presionando esa zona entre los dedos índice, corazón y pulgar. Así se consigue mezclar la solución con la cera del oído para facilitar que se deshaga.
4.- Dejar que el perro o gato sacuda la cabeza. De esta forma expulsará la suciedad. Por ello es recomendable hacer la limpieza en el baño o en el exterior ¡cuidado con las manchas!.
5.- Secar el producto sobrante con el papel secante o gasas y limpiar la entrada del conducto auditivo (en la base de la oreja) con una gasa o una torunda de algodón.
6.- Frecuencia. En cuanto a la frecuencia, depende de cómo estén los oídos. Hay animales que no requieren limpiezas. A mí, sin ir más lejos, apenas me las hacen. En animales propensos a acumular cera en los oídos o a padecer otitis puede ser necesario realizar una o dos limpiezas a la semana. Y, por último, en caso de otitis puede ser necesario empezar con limpiezas diarias o incluso dos veces al día. Los limpiadores óticos pueden neutralizar el efecto de algunos antibióticos, por lo que si después de hacer la limpieza vais a administrar gotas medicadas mejor esperad una media hora.
En algunas razas, como los Perros de aguas, Caniches, Schnauzers, pueden nacer pelos a la entrada del conducto auditivo. Si hay unos pocos, pueden dejarse. Pero si son muchos, mejor retirarlos. Podéis depilarlos tirando con los dedos o bien ayudándoos de unas pinzas. Si no se quitan, pueden llegar a taponar la entrada del conducto impidiendo la eliminación de la cera y la ventilación del oído aumentando el riesgo de padecer otitis. El rasurado de la cara interna de las orejas es muy útil en los perros de orejas caídas como el Cocker. En estas razas o en perros que habitualmente paseen por el monte o zonas con hierbas (¡afortunados ellos!) también es interesante realizar una inspección diaria de las orejas durante la temporada de espigas.
Así que ya sabéis cómo tener unos oídos limpios y relucientes.
Un saludo
Trasto
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