lunes, 30 de julio de 2012

Un bebé llega a casa


En más de una ocasión, alguna clienta embarazada nos ha pedido consejo sobre cómo hacer para que su mascota se acostumbre a la presencia del futuro bebé. Es indudable que la llegada de un nuevo miembro a la familia modifica el ambiente social del hogar lo que puede alterar a los animales de la casa.
La primera recomendación es muy sencilla: no dejar nunca solo a un niño pequeño con un animal. Y no porque se vaya a mostrar agresivo por instinto, sino más bien porque puede hacerle daño queriendo jugar con él. La segunda recomendación es no dejar que los animales se acerquen al niño hasta que sepas cómo van a reaccionar.
Para reducir al máximo el riesgo de que aparezcan problemas es conveniente seguir una serie de pasos. Se trata de unos consejos sencillos que servirán para proteger tanto al niño como a tu mascota.

Paso 1

 Antes del nacimiento del niño, acostumbra a los animales de la casa a los horarios que creas que podrás cumplir cuando el niño llegue a casa. Tanto horarios de comidas como de paseos. Quizá esos horarios sean distintos a los que tenía hasta entonces y éste es el mejor momento para modificarlos, para que los cambios no coincidan con la llegada del bebé. Incluye en ese esquema diario unos 5 a 10 minutos para atender exclusivamente a tu mascota. Durante ese tiempo, acaríciala, cepíllala, juega con ella, háblale, etc. Si lo prefieres, puedes repartirlo en dos veces al día. Lo ideal sería hacerlo en presencia del niño cuando haya nacido, pero con la ayuda de otra persona que pueda ocuparse de él en caso necesario para que no se interrumpa ese momento de juego. Considéralo como un tiempo durante el cual podrás relajarte despreocupándote de lo que te rodea. Quizá no te parezca demasiado tiempo para dedicárselo a tu animal, pero es suficiente y él te lo agradecerá. Es probable que ni siquiera ahora pases ese tiempo tan estrechamente en contacto con él. Si tienes varios animales, cada uno de ellos necesitará, al menos, 5 minutos de atención diarios. Si se llevan bien entre ellos, podrás jugar durante unos minutos con todos juntos, siempre que también “atiendas” a cada uno por separado.

Paso 2

Si se trata de un perro, éste es un buen momento para replantearte si eres capaz de controlarlo durante los paseos. ¿Responde adecuadamente a tus órdenes?. Piensa que, más adelante, quizás tendrás que pasear al perro junto al cochecito del bebé y no es nada cómodo hacerlo con un perro desobediente o que tire demasiado, además de ser peligroso para todos. Si decides dejarlo en casa cuando salgas con el niño, debes tener cuidado porque el perro podría sentirse desplazado por él. Notará que no estáis pendientes de él y sí del niño, lo que puede provocar que intente llamar la atención compitiendo con el bebé y comportándose de manera inadecuada. Por lo tanto. la relación entre el bebé y el perro será mejor cuanto más ejercicio haga en presencia del niño.

Paso 3

De nuevo, antes de que llegue el bebé, deja que tu mascota se familiarice con su habitación, la cuna, el cochecito, etc. Por la misma razón expuesta en el paso anterior, no debes excluir totalmente al animal de las habitaciones en las que estará el niño. Son lugares con olores interesantes para él. Deja que se familiarice con ellos. Enséñale las toallitas, lociones, colonias, etc. que utilizará el bebé. Deja que el animal se acostumbre a los objetos del niño, pero no le permitas hacer nada que no le vayas a consentir cuando el bebé esté en casa, como por ejemplo dormir en su cuna.
Si el animal intenta lamer algún objeto del bebé, repréndelo diciendo “NO”. Este es también un buen momento para enseñar al perro a sentarse, echarse y permanecer quieto mediante órdenes sencillas. Así evitarás problemas más adelante.
Si los juguetes del niño son parecidos a los de tu mascota, seguramente querrá jugar con ellos e intentará cogerlos cuando le apetezca. Cuando el niño sea mayor quizá le haga daño intentando quitárselos de la mano. Así que lo mejor es retirar todos los juguetes que pueda confundir con los del bebé.

Paso 4

Después de que el niño nazca y antes de que lo llevéis a casa, muéstrale a tu mascota ropa usada por él, pañales sucios, etc., para que se vaya familiarizando con sus olores. Incluso puede dejarse alguna de estas prendas en alguna parte de la casa para que el animal se acostumbre a ellas y considere normal su presencia.

Paso 5

Es conveniente que cuando el bebé llegue a casa haya alguien esperando dentro con los animales. Primero entrará uno de los dueños para saludarlos. Ellos le darán la bienvenida. En el momento en el que estén más tranquilos y relajados la otra persona entrará con el bebé. Si los animales son inquietos o grandes, puede ser de gran ayuda el uso de correas y arneses para controlarlos y asegurarse de que no dañen al niño.

Paso 6

Cuando los animales se hayan acostumbrado a la presencia del bebé podrán conocerlo más de cerca. Una persona se sentará con el bebé mientras tú sujetas al animal y vigilas sus reacciones. Si se comporta de forma brusca (agresiva o no), repréndelo. Si el animal se muestra atemorizado, háblale con suavidad y acarícialo mientras lo estimulas a oler al niño, pero nunca forzándolo. No se debe sostener al niño frente al animal o por encima de él. Podría golpearlo o saltarle encima. Tu autoridad sobre tu mascota debe ser la suficiente para detener cualquier comportamiento de riesgo al instante. Si no eres capaz de hacerlo y tu mascota se muestra muy nerviosa o agresiva, enciérrala en otra habitación hasta que se calme. Entonces inténtalo de nuevo.
Si muestra actitudes agresivas, no intentes tranquilizarlo diciéndole cosas como que todo va bien y que “mamá” y “papá” todavía le quieren. Ninguna conducta agresiva “va bien”. Debe aprender que si quiere que le presten atención y recompensen, deberá comportarse de forma adecuada. Si su comportamiento no es el adecuado, no recibirá atenciones.
No lo castigues en exceso. Lo normal es que un “NO” fuerte, quizá sumado a un tirón de la correa si es necesario, sea suficiente. El castigo puede aumentar la ansiedad del animal. Además puede relacionarlo con la presencia del bebé, aumentando así su animadversión hacia el niño.

Paso 7

Nunca dejes solo al bebé si temes que los animales pueden comportarse de forma agresiva con él. Si sólo hay una persona adulta en casa, enciérralos en otra habitación para evitar que en un descuido puedan quedar solos con el niño. Si se trata de un perro, puedes atarlo de forma que pueda aproximarse al niño sin llegar a tocarlo. Cuando se acostumbre a la presencia del niño y se encuentre relajado, podrás acariciarlo y darle alguna golosina. En gatos resulta más difícil, pero algunos admiten una correa y un arnés. Por otro lado, a muchos gatos no les importa demasiado que se les lleve a otra habitación durante un rato. No creas que por ponerle un bozal a un perro evitarás totalmente que pueda hacerle daño al niño. El bozal puede prevenir un mordisco, pero no servirá de nada si el perro empuja o salta sobre el niño, incluso cuando el perro simplemente lo hace porque quiere jugar.

Paso 8

Cuando tu mascota se acostumbre a la presencia del bebé podrás soltarla, pero siempre vigilándola durante los primeros días. Todos los miembros de la familia deben acariciarla y darle golosinas por su buena conducta. Así, relacionará su bienestar y la atención recibida con toda la familia y no con una sola persona. Esto puede extenderse a las visitas. Si el perro reacciona bien ante la presencia del niño podrá andar suelto por la casa y acompañar al niño cuando se cambie, se vista, se bañe, etc. Esto favorecerá que la relación futura entre ellos sea la adecuada.

Paso 9

Si el animal se muestra agresivo o muy asustado en presencia del niño, deberás acostumbrarlo de forma gradual. Vuelve a los pasos 5 y 6 y recuerda que incluso un animal con bozal puede hacerle daño al niño.

Esperamos que estos consejos os sean útiles. Un saludo.

Centro Veterinario Travesía