jueves, 13 de septiembre de 2012

Cazando medusas

Ahora que el verano toca a su fin, aunque sea únicamente en el calendario porque hace más calor que durante los meses de julio y agosto, muchos de vosotros aprovecharéis para acercaros a la playa con vuestras mascotas.
Pero durante estas fechas, además de vuestros perros, también acuden a la playa unas compañeras un tanto desagradables, las medusas.
Por fortuna, las especies de medusas que podemos encontrar en las costas gallegas no son especialmente dañinas aunque sí pueden resultar bastante molestas. Y, de la misma forma que afectan a los humanos, también pueden picar a los perros. Pero, ¿sabéis cuáles son los primeros auxilios ante una picadura de medusa?.
El efecto irritante de las medusas se debe a una serie de substancias tóxicas que liberan las células de sus tentáculos. Algo parecido a lo que ocurre con la procesionaria del pino. Esto provoca inflamación de la piel o las mucosas con escozor.
Por suerte para ellos, los perros tienen una buena capa protectora que ayuda a prevenir las picaduras de las medusas, su pelaje. Así que las zonas del cuerpo donde dan más problemas son aquellas desprovistas de pelo o donde la densidad del manto es escasa: manos, pies, axilas, barriga, hocico y ojos. Y también la boca cuando intentan pescarlas y zamparse un "refrigerio" en mitad del día de playa.
Cuando los tentáculos quedan adheridos a zonas con pelo, intentad eliminarlos con cuidado. Pero eso sí, siempre que tengáis un guante de látex o similar a mano. O unas pinzas. No los frotéis con nada, ni con una toalla ni con arena, pues así liberaréis las toxinas produciendo un daño mayor.
Pero, ¿y si la zona afectada está desprovista de pelo?. Lo primero, conservad la calma. Y lo segundo, haced que el animal se tranquilice. Evitad que se frote, rasque o lama la zona. Después, separad los tentáculos.
El siguiente paso consiste en aplicar vinagre, a chorro o en forma de compresas, durante unos 15 minutos. El ácido del vinagre inactiva las células irritantes deteniendo la liberación del veneno. A falta de vinagre, también sirve zumo de limón del chiringo más cercano. Y si no tenéis nada de eso al alcance, utilizad agua del mar. No uséis nunca amoniaco ni agua dulce ¡ni orina!.
Se puede raspar la piel de forma muy cuidadosa con una tarjeta de crédito para retirar los pequeños restos que puedan haber quedado adheridos.
Si continúa la sensación de escozor se puede aplicar frío durante unos 15 a 30 minutos. Sirve hielo envuelto en una toalla dentro de una bolsa de plástico. Nunca debe ponerse en contacto directo con la piel porque puede dañarla. La bolsa de plástico evitará que el agua dulce alcance la zona afectada.
Una vez seca la piel, se pueden aplicar pomadas analgésicas y/o antiinflamatorias para calmar el picor. Si practicáis la medicina natural, parece ser que una buena rebanada de papaya sobre la herida también tiene efecto analgésico.
Y, por supuesto, si el malestar continúa o es importante o si se han afectado mucosas, (ojos o boca) acudid a vuestro veterinario para aplicar un tratamiento más intensivo.
Un saludo.
Centro Veterinario Travesía