viernes, 26 de octubre de 2012

La alimentación de las tortugas


Los alimentos deben ser administrados a la misma temperatura del agua en el caso de tortugas acuáticas o del ambiente del terrario en el caso de tortugas terrestres. Nunca se les debe de dar la comida recién sacada de la nevera. Lo ideal es ofrecer comida varias veces al día (mañana, mediodía y noche), aprovechando para retirar los restos no consumidos y los excrementos cada vez que se ofrece nuevo alimento. Si esto no es posible, es preferible dar la comida por la mañana. En animales muy pequeños  la comida se dará en trozos pequeñitos o incluso triturada para favorecer la ingesta.
Hoy en día existen en el mercado alimentos secos específicos para tortugas acuáticas o terrestres que pueden alternarse con la comida fresca.
La mayoría de las especies terrestres son vegetarianas y se les debe de ofrecer una alimentación lo más variada posible: lechuga, zanahoria cruda o cocida, judías verdes, guisantes, espinacas, calabaza, coliflor, brécol, maíz, acelgas, diente de león, pétalos de flores y fruta, evitando los cítricos. En especies omnívoras, de vez en cuando (y sólo de vez en cuando) se añadirán a la dieta lombrices de tierra, insectos, carne picada e hígado, algo de pescado y  mejillones.
En cuanto a las tortugas acuáticas, la mayoría de las especies son omnívoras y pueden comer pescado crudo (debe ofrecerse completo: con escamas, vísceras y espinas, aunque puede trocearse), moluscos, cefalópodos o presas vivas como caracoles acuáticos y terrestres, babosas, lombrices e insectos. El hígado de pollo, conejo, cerdo o ternera es muy completo y rico en vitaminas.
 No se debe abusar de gammarus, ni de jamón de york u otro tipo de embutidos o de carnes magras, ya que pueden dar lugar a alteraciones renales y hepáticas o desequilibrios entre minerales que conducen a problemas de huesos y de caparazón.
Una dieta rica en carotenoides, como el pescado o el hígado, es importante para evitar la carencia de vitamina A, problema frecuente en galápagos. Cuando se produce ésta, uno de los primeros síntomas es la afección ocular, también lesiones en la cara, infecciones en el oído medio o en el tracto respiratorio.
Si hay que complementar la dieta con vitaminas o minerales, pueden utilizarse preparados que se administran directamente en la boca o inyectados en el alimento.
Debe permitirse que reciban luz directa del sol no filtrada a través de un cristal, que les proporciona vitamina D, necesaria para la asimilación del calcio de la dieta.
 
LA CLAVE PARA QUE LAS TORTUGAS ESTÉN BIEN NUTRIDAS, RADICA EN LA APORTACIÓN DE LA MÁXIMA VARIEDAD DE ALIMENTOS POSIBLE.