jueves, 21 de marzo de 2013

Historias #2 : Persas contra Egipcios. La batalla de los gatos.


Diosa Bastet
Son bien conocidos el respeto y la adoración por los gatos en el antiguo Egipto. Hacer daño a uno de estos animales podía acarrear pena de muerte. Además, cuando morían, eran momificados y enterrados en tumbas especialmente dedicadas a ellos dejándoles ratones para que dispusieran de comida en el más allá. Una de las deidades egipcias mas respetadas era la diosa Bastet, representada como un gato o una mujer con cabeza de gato, protectora del hogar.

Pues cuenta una leyenda que esta desmesurada adoración  de los egipcios hacia estos felinos, les costó la pérdida de una batalla contra el imperio persa.

Viajemos al año 525 a.c. a la ciudad de Pelusio en Egipto.

El faraón Psamético III defiende sus tierras contra la feroz invasión de Cambises II, rey de Persia. La cruenta batalla llegó a las puertas de la ciudad de Pelusio. El rey Cambises era consciente de su superioridad numérica. Pero tomar aquella enorme ciudad iba a ser un verdadero reto para su ejército. Tras estudiar detenidamente a su enemigo, ideó un plan para inutilizar al ejército egipcio.


Llegó el día de la batalla. Los persas arremetían con ferocidad contra el ejército egipcio. Los egipcios estaban confusos y temerosos. No tanto por el ataque del enorme ejército persa, como por los escudos que portaban. El rey Cambises II hizo dibujar en todos los escudos de su ejército la cara de la diosa Bastet. Los egipcios intentaban luchar sin dañar la efigie y preguntándose a la vez cómo podía la diosa permitir que los persas utilizaran su efigie contra ellos. Con muchas bajas, lograron resistir el primer ataque. Pero el terrible plan del rey Cambises no acabó ahí. Hizo que su ejército capturara a tantos gatos como pudiera y que los lanzara dentro de la ciudad. Los arqueros apostados en las murallas no disparaban para no herir a los gatos. Y ante el horror de tal atrocidad contra estos felinos los egipcios optaron por rendirse.

Esto es lo que dice la leyenda, ya que no hay pruebas que corroboren este hecho. Un hecho curioso a la par que trágico que nos ofrece la historia. El próximo relato será más bonito.

Mientras tanto disfrutemos de la protección de Bastet en el calor de nuestro hogar.

Un saludo.
Centro Veterinario Travesía