martes, 28 de octubre de 2014

Mi perro Baloo tiene una Torsión ¿Qué está pasando?

1. Baloo, nuestro protagonista, y Shiva
Baloo, mi Gran danés, estaba muy contento esta mañana. Después de comer nos pusimos a jugar con la pelota y como lo vi un poco cansado le dejé descansar y me fui a hacer recados. Al volver, lo encontré asustado, respirando rápido y golpeándose la barriga con el hocico. Me asusté muchísimo. Decidí llevarlo a la clínica veterinaria. Tras examinarlo, me han dicho que tiene una torsión de estómago y que hay que estabilizarlo y operarlo. Tengo mil preguntas, ¿Cómo ha ocurrido? ¿Se va a curar?.

Débora, la veterinaria del Centro Veterinario Travesía, nos va a explicar qué ha pasado y nos ofrecerá las claves para evitar que vuelva a suceder.

2. Evolución esquemática de una torsión gástrica.
En la Dilatación - Torsión Gástrica se produce, primero, una gran distensión del estómago (se llena de alimento, líquido y gas -la dilatación-) y después un giro sobre sí mismo (la torsión) con riesgo para la vida.

Nosotros, como veterinarios, realizamos el diagnóstico gracias a la historia del paciente, examen físico y mediante estudios de diagnostico por imagen. Es de vital importancia que los dueños nos contéis lo que habéis visto porque nos dais muchas pistas.

El paciente normalmente presenta signos de nerviosismo, intranquilidad, mira o muerde su barriga, se coloca en posturas extrañas que indican dolor. A veces nos contáis que saliva o intenta vomitar pero no es capaz. Cuanto más tiempo pase el perro estará más débil, triste, con respiración acelerada y el abdomen hinchado.

Cuando palpamos el abdomen el perro manifestará dolor y al hacerle pruebas detectaremos gas en estómago. Haremos una radiografía para poder diferenciar si estamos ante una dilatación o ante una torsión y actuaremos rápidamente en consecuencia.  Tanto en un caso como en otro, lo primero será estabilizar al paciente hidratándolo y dándole medicación.
3. Imagen radiográfica de una dilatación gástrica

Si hay una dilatación introduciremos una sonda hasta el estómago a través del esófago para vaciar su contenido. En estos casos, una vez estabilizado, se recomienda realizar una fijación del estómago a la pared del abdomen mediante una cirugía que se llama gastropexia, para evitar que vuelva a ocurrir.

Si ha pasado más tiempo y hay una torsión deberemos operar. Nuestro empeño será posicionar adecuadamente el estómago y comprobar su estado, ya que puede estar muy dañado igual que otras vísceras abdominales, como el bazo. Una vez recolocado, realizaremos una gastropexia.

Si todo ha ido bien, como en el caso de Baloo, el paciente podrá volver a casa en 48 horas.

FACTORES DE RIESGO

Hay muchos factores que pueden contribuir a que se produzca una torsión:

1. Razas de gran tamaño o tamaño gigante tienen más riesgo, aunque a cualquier animal le puede suceder.
2. Perros cuyos antepasados han sufrido una.
3. Perros con tórax profundo.
4. Perros delgados tienden a sufrirlo más a menudo.
5. El riesgo aumenta con la edad aunque puede suceder desde los 10 meses hasta la vejez.
6. Influye mucho el comportamiento: comer muy rápido o hacer ejercicio justo antes o después de comer. El estrés es un factor de riesgo, convivir con perros con los que se pelee por la comida o que haya perras en celo.
7.  Comer con el plato elevado: Aunque era algo que antes se recomendaba se ha demostrado que así los perros acumulan más cantidad de aire en el estómago y aumenta el riesgo de torsión. 

CÓMO EVITARLO

Las claves para evitar una Dilatación – Torsión Gástrica son las siguientes. Leed con atención, en realidad, son muy sencillas:

1. Dar más de una comida al día. Mejor si la damos en platos especialmente indicados para que coman despacio ("slow-feeding").
2. Procurar que coman tranquilos. Si tenéis más de un perro, separadlos en el momento de la comida. Un perro feliz tiene menos probabilidades de sufrir una torsión.
3. Dejar que descansen al menos un par de horas después de las comidas.
4. Si sus antepasados han sufrido una torsión gástrica, realizar una gastropexia preventiva. Es una cirugía sencilla que se puede hacer aprovechando otra intervención como una castración y evitará futuros sustos.
 

4. Distintos tipos de platos de "slow-feeding" 
Espero que este texto os sirva de ayuda, si tenéis alguna duda estaré encantada de responderla.

Me despido con una foto de Baloo  y su amiga Shiva jugando en la playa, ¡hasta pronto!
5. Praia da Xunqueira, Moaña.










jueves, 25 de septiembre de 2014

Los cuidados del conejo

Los conejos son animales dóciles y cariñosos. Una vez socializados se convierten en
Bonny, el día de su primera revisión
unos estupendos animales de compañía. Son bastante limpios y no requieren de cuidados especiales. Reconocen al dueño y aprenden a responder cuando se les llama.
Como con cualquier otra mascota es fundamental que reciban una buena alimentación y mantenerlos en condiciones adecuadas.
En función de la raza varía el tamaño, el peso (de uno a 8 kg.) y la longitud del pelo, con una longevidad media de unos ocho años.

¿Sabías que un conejo mueve su nariz de 20 a 120 veces por minuto?

ALOJAMIENTO
La superficie de la jaula variará según de qué raza se trate, en relación a su tamaño. Debería ser lo suficientemente larga para que pueda dar dos o tres saltos con comodidad. En cuanto a la altura, la mínima que le permita ponerse de pie sobre las patas traseras (aproximadamente de 45 a 90 cm). El suelo se cubrirá con materiales tipo pellets, heno o mazorca molida, evitando arena de gato, virutas o serrín. Dicho material se cambiará a menudo para mantener limpia la jaula. Es muy importante proporcionarles un espacio cerrado reservado para el descanso (puede ser una caja de madera o cartón, un túnel, donde puedan ocultarse y descansar estirados) con el suelo cubierto de heno seco. 
Por supuesto, la jaula deberá estar bien ventilada y mejor en un sitio tranquilo, alejada de ruidos. Los acuarios no son adecuados, ya que es difícil limpiarlos bien y apenas tienen ventilación por lo que el amoníaco se acumula con facilidad.
A los conejos les cuesta regular su temperatura corporal y no soportan bien el calor, por lo que se deben evitar temperaturas por encima de 27ºC. Aunque también es conveniente que tomen un bañito de sol durante al menos unos minutos al día. Así que estará mejor en las habitaciones más frescas de la casa. Si hace mucho calor se les puede refrescar humedeciéndoles la nuca y las orejas.
Son animales territoriales, por lo que es mejor que vivan solos o que los compañeros sean de sexo diferente, ya que a menudo se pelean.
Conviene soltarlos por la casa para que hagan ejercicio. Siempre bajo supervisión, ya que pueden entrenerse y lastimarse royendo cualquier material apetecible que encuentren ¡como los cables eléctricos!. Sus horas de máxima actividad son al amanecer y al anochecer. Unos minutos diarios de ejercicio e interacción con sus dueños los harán más felices y sociables.
¡Ah!, y se les puede enseñar a utilizar un recipiente para hacer sus deposiciones, con papel o avena como absorbente.

¿Sabías que los conejos pueden ver hacia atrás sin girar la cabeza?

ALIMENTACIÓN
¡Mmmmm! ¡Qué jugoso diente de
león!.
Lo ideal es alimentarlos con una dieta comercial para darles una ración lo más equilibrada posible. Debe tener de un 12 a un 20% de fibra bruta y en torno a un 14 - 15% de proteína. Además, unas dos veces al día, la ración se suplementará con pequeñas cantidades de alimentos frescos como hierba fresca (limpia), zanahorias y sus hojas, hojas de verdura, diente de león, acelgas, apio, judías verdes sin semilla, endivias, rúcula, pimiento y hojas de remolacha. Y, a modo de golosina (es decir, en muy poca cantidad) frutas y pan duro. Para conejos de tamaño medio, una o dos cucharadas diarias de fruta, preferiblemente rica en fibra, como manzana, melocotón, ciruela, pera, melón, papaya, piña, etc. Siempre comprobando que no tienen diarrea. En ese caso es mejor retirar los "extras" y aumentar la cantidad de heno de la dieta.
Hay que evitar: berenjenas, aguacate, patatas, cebolla, ajo, coliflor, repollo, lechuga, tomates, legumbres, lácteos y semillas como las pipas de girasol.
Cambios bruscos en la dieta pueden provocar desarreglos intestinales, bastante peligrosos, así que cualquier modificación en la alimentación se hará de forma gradual.
Por supuesto, siempre deben tener acceso a agua fresca (mejor con bebederos de succión, vigilando que no se obstruyan y limpiándolos con frecuencia) y al heno. Éste le aporta fibra y desgasta sus dientes que crecen de forma continua y en caso de no limarlos les darán muchos problemas. Así que deben tener acceso a él a todas horas.

¿Sabías que los conejos tienen el labio superior dividido en dos y que pueden mover cada lado de forma independiente?

MANEJO
Se trata de unas mascotas que se estresan con mucha facilidad, por lo que deben manejarse de forma cuidadosa, sin movimientos bruscos, sobre todo durante el período de adaptación al nuevo hogar o en presencia de personas desconocidas. ¡El estrés y el miedo pueden provocarle una parada cardíaca!.
Sus huesos son bastante delicados y es fácil que se fracturen a consecuencia de una caída o una sacudida brusca de sus patas traseras. Así que la mejor forma de sujetarlos es con una mano de la piel del cuello y con la otra por debajo del cuerpo y las patas posteriores. ¡Nunca se deben agarrar por las orejas o dejar los miembros posteriores suspendidos en el aire!.
Las razas de pelo largo deben peinarse para evitar la formación de nudos, sobre todo en la época de muda. Ésta tiene lugar en primavera y otoño, empezando en la cabeza y progresando hacia atrás para terminar en los flancos (es lo que se llama muda "en onda"). Al acicalarse pueden tragar mucho pelo así que durante el cambio de pelo se le puede dar un poco de zumo de piña natural de vez en cuando (una o dos veces por semana) que actúa como laxante y facilita su eliminación.
Los que viven en pisos desgastan menos las uñas por lo que pueden crecer más de la cuenta. Se pueden cortar, con cuidado, utilizando un cortauñas para gatos.

¿Sabías que a los conejos los dientes les crecen sin parar? Por eso deben tener siempre heno.

CUIDADOS VETERINARIOS
Como con cualquier otra mascota, una vez adquirido se debe acudir al veterinario para revisarlo y detectar cualquier signo precoz de enfermedad.
Según las condiciones en las que vaya a vivir deberá tratarse de parásitos internos y/o externos o vacunarse de mixomatosis y de la enfermedad vírica hemorrágica.
Centro Veterinario Travesía

martes, 12 de agosto de 2014

Kiko tiene alergia (I)

Kiko haciendo lo que realmente le
gusta, correr.
Desde que llegó a casa durante las pasadas Navidades, Kiko se rascaba más de lo normal.
Como ya nos enseñó Trasto en una entrada anterior, hay que empezar por controlar los parásitos externos, así que lo primero que hicimos fue controlar de forma estricta la presencia de pulgas y garrapatas. También de gusanos intestinales. Éstos podían ser la causa de su malestar. Así que le aplicamos una buena pipeta una vez al mes y nunca le vimos ninguna pulga. También le dimos antiparasitarios orales para las lombrices. Pero Kiko seguía rascándose.
Sin embargo, no había ninguna lesión en la piel. Ni siquiera estaba enrojecida. Lo que los dermatólogos llaman prurito sine materia (mira que le ponen nombres raros a las cosas). Para entendernos, picor sin lesiones evidentes, algo bastante característico de las fases iniciales de las dermatitis atópicas en los perros.
Podíamos haberle dado cortisona para aliviarle el picor, pero bueno, como no tenia lesiones... Mejor aguantar un poco y no darle una medicación con bastantes efectos secundarios.
Así que probamos a bañarlo con champús terapéuticos. Son champús especiales que hidratan la piel y mejoran la capa lipídica que la protege. Además, el baño por sí mismo tiene cierto efecto calmante (ver entrada sobre los baños terapéuticos).  Pero he de confesaros que con los baños se ha cumplido lo de que en casa de herrero, cuchillo de palo y no se los daba con la frecuencia necesaria para conseguir el efecto adecuado.
También le aplicamos pipetas de ácidos grasos y ceramidas que reconstituyen esa capa grasa protectora de la piel.
¡Ah!. Y empezamos a darle una alimentación especial con efecto antiinflamatorio.
Kiko cavando un agujero, mimetizado
en el terreno
Pero, lamentablemente, Kiko se rascaba cada vez más. Daba gusto ver lo concienzudo que era al morderse las patas. Y cómo cada mañana, mientras yo me lavaba los dientes, él se sentaba a la puerta del baño rascándose y rascándose las axilas y el cuello, con el cuello estirado en una expresión de placer. Por lo demás, era un perro feliz. Aunque últimamente, incluso paseando por la calle, se paraba y amagaba con echarse la boca al flanco. Es decir, el picor iba en aumento.
Así que finalmente ocurrió lo que esperábamos. Aparecieron las lesiones. Irritaciones a consecuencia del rascado en ambas axilas, enrojecimiento y granos en la ingle, en el pecho y un eczema en la base de la oreja izquierda. (Podéis ver la entrada sobre la otitis). No podíamos esperar más, había que tratarlo.
Nuestra primera opción fue un medicamento nuevo, a base de oclacitinib. Se trata de un producto innovador, muy eficaz en la mayoría de los casos de dermatitis atópicas en perros y que apenas tiene efectos secundarios. Inicialmente se administra dos veces al día y al cabo de cinco días ¡Kiko apenas se rascaba!. Así que pasamos a una toma diaria. A diferencia de la cortisona, puede emplearse en tratamientos prolongados ya que es muy seguro.
Pero al cabo de un tiempo, Kiko empezó a rascarse de nuevo. No tanto como antes. No tiene lesiones, pero está incómodo. Y después de dos meses de tratamiento, empecé a preguntarme si tendría que darle esa medicación durante toda su vida.
Así que decidí averiguar qué tipo de alergia tenía Kiko.

¿Sabéis qué es una alergia?
Una alergia es una reacción de hipersensibilidad a sustancias externas al organismo (que se llaman, ¡cómo no!, alérgenos). Es decir, una sustancia que debería ser prácticamente inocua, como el polen o la proteína de un alimento, provoca una reacción exagerada del organismo cuando entra en contacto con él. A consecuencia de esta reacción, las células liberan productos químicos que alteran el equilibrio orgánico y provocan la aparición de los síntomas: picor, dermatitis, otitis, diarreas, etc.

Las alergias principales en los perros son:
1.- Alergia a las pulgas. En realidad, se trata de una hipersensibilidad a la saliva de las pulgas, que entra en contacto con el perro cuando le pican para alimentarse de su sangre. La forma de tratarla es realizando un control meticuloso de las pulgas, como hacíamos con Kiko.
2.- Alergia e intolerancia a los alimentos. Se diagnostica dándole al paciente una dieta especial (que llamamos dieta de eliminación) durante varias semanas, ya que los diagnósticos laboratoriales no son demasiado fiables. Con Kiko teníamos un problema. Hay niños pequeños en casa, se les cae la comida o el perro se la roba directamente de la mano. Así que era imposible hacer un buen diagnóstico de alergia alimentaria.
3.- Atopia. La más frecuente, principalmente se debe a alergias a pólenes o ácaros. El diagnóstico se hace en función de los síntomas tras descartar que los picores sean de origen alimentario o por otras causas como infecciones o parásitos. Dichos síntomas deben cumplir una serie de criterios clínicos. En base a ello se llega a la conclusión de que el perro padece una dermatitis atópica.
Que, probablemente, era lo que Kiko tenía.

Así que Kiko tuvo que subirse una vez más a la mesa de la consulta (no le gusta nada) y tras el pinchazo en la vena correspondiente, le extrajimos una muestra de sangre para enviar a un laboratorio especializado.
Estos laboratorios miden los niveles de anticuerpos frente a las sustancias responsables de la alergia. Si están elevados significa que el animal es alérgico a esa sustancia y en función de los resultados se podrá elaborar una vacuna. Por lo tanto, el objetivo de las pruebas es averiguar cuáles son los alérgenos que provocan los síntomas de la alergia y, en función del resultado, elaborar una vacuna con la que tratar a cada paciente de forma individual y específica. De poco nos sirve averiguar que un perro es alérgico a, pongamos, el polen de abedul, si no tenemos intención de vacunarlo para tratar esa alergia.
Kiko entre las hierbas.
Una de sus grandes pasiones
No pedimos las pruebas de alergia a alimentos porque no son demasiado fiables y tampoco podríamos mantener a Kiko con una dieta estricta, por lo que los resultados no serian útiles.
Primero solicitamos una prueba de screening. Se trata de una prueba inicial de cribado con resultado positivo o negativo en dos grupos de alérgenos/sustancias: de exterior (pólenes de gramíneas, malas hierbas y árboles) y de interior (ácaros del polvo y del almacenamiento, pulgas y hongos).
Kiko resultó negativo para alérgenos de exterior (menos mal, porque le encanta correr y saltar entre las hierbas) y positivo para alérgenos de interior.
De modo que el siguiente paso fue averiguar cuáles eran los alérgenos de interior responsables del picor de Kiko.
Y los agraciados fueron las pulgas y, en mayor medida, tres ácaros (agarraos que vienen unos nombrecitos muy interesantes): Dermatophagoides farinae, Acarus siro y Tyrophagus putrescentiae (está claro que con ese nombre el putrefacto ése no puede ser nada bueno).
En base a los resultados solicitamos la realización de una vacuna para la alergia con extractos de los tres ácaros y, por supuesto, nos reafirmamos en el estricto control de las pulgas.

¿Conocéis esos ácaros de nombre tan complejo?
Los ácaros son insectos microscópicos, de aspecto bastante desagradable.

Dermatophagoides farinae con
el bello rostro que le caracteriza.
Dermatophagoides farinae es un ácaro del polvo.  Se alimenta de restos de piel, pelos, uñas, plumas, etc. Por desgracia, se trata de un habitante común de nuestras viviendas. Sobre todo, proliferan en los sitios donde encuentran más "comida": colchones, almohadas, sillones, alfombras. Una temperatura de 20 a 30 ºC y una humedad alta es lo que les viene mejor para que crezcan y engorden. Es decir, en nuestro clima se lo pasan la mar de bien. ¡Como que puede haber varios miles por metro cuadrado de alfombra!. Mueren si la humedad se encuentra por debajo del 40%. Aparte de los problemas de alergia que pueden provocar, por lo demás no son peligrosos ni transmiten enfermedades.

Precioso ejemplar de Acarus siro
con su melena, (todo hay que decirlo,
más bien rala), al viento.
Bonita población de
Tyrophagus putrescentiae
Acarus siro y Tyrophagus putrescentiae son ácaros del almacenamiento. También pueden encontrarse en el polvo de casa pero se chiflan por los productos almacenados: legumbres, cereales, semillas y alimentos ricos en proteínas y grasas.

P.D: si queréis saber cómo conseguimos controlar la alergia de Kiko, no dejéis de leer la segunda entrega sobre sus picores.
Centro Veterinario Travesía








viernes, 18 de julio de 2014

MASCOTAS SENIOR


MASCOTAS SENIOR
Guía práctica de cuidados y consejos para que nuestros abueletes estén sanos y fuertes
  
La realidad es que casi todos nuestros perros y gatos superan sobradamente la barrera de los siete años en la que comienza el periodo de ‘’senectud’’. Esta etapa no tiene que pasar entre penurias y achaques. Si los cuidados son los adecuados nuestro querido amigo puede vivir sano y fuerte durante mucho más tiempo. La clave es la prevención, que debe empezar cuanto antes.

Para que estén sanos deben tener la fortuna de que su genética predisponga lo menos posible a enfermedades y poner de nuestra parte ofreciéndole los mejores cuidados.



Un pilar fundamental es la Alimentación. Sus necesidades no son las mismas que cuando eran cachorros o adultos jóvenes y determinados ingredientes de su dieta deben modificarse. Probablemente, un perro o gato de más de siete años ya no hará tanto ejercicio por lo que no necesitará un alimento tan energético. Por otro lado, puede sufrir desgaste articular por lo que deberemos suplementar su dieta con nutrientes que protejan sus articulaciones y prevengan ese desgaste. Así, por ejemplo, hay dietas enriquecidas con extracto de mejillón verde que mejoran la salud articular. En cuanto a su piel, una adecuada proporción de ácidos grasos omega 3 y 6 en la dieta, regenera la capa grasa de la piel, disminuyendo la inflamación y el picor, aumentando la hidratación cutánea y controlando la seborrea. Otro aspecto importante de la alimentación es su papel para mejorar tanto las defensas del organismo como su salud cerebral. Con este objetivo, incluyen en su composición substancias como la vitamina E, otros antioxidantes naturales o DHA que además refuerzan las barreras del propio sistema digestivo. Por supuesto, no me olvido de mencionar que este tipo de alimentos llevan una proporción controlada de sodio y fósforo para ayudar a mantener la salud de órganos vitales, como el corazón, el hígado o los riñones.

Como podéis ver, existen dietas específicamente diseñadas para esta etapa, y además, si nuestro abuelete tiene algún problema más, disponemos de una amplia y eficaz gama de dietas de prescripción para enfermedades como la insuficiencia renal, patologías hepáticas o alérgicas, etc.


Cambiando de asunto, la Higiene  ha de ser un punto prioritario. Los hábitos higiénicos del animal pueden verse disminuidos con la edad (los gatos dejan de lavarse tanto, de acicalarse y los perros pueden ser menos cuidadosos con los pises y se manchan más a menudo). Así que tocará vigilar más que nunca que su estado general sea adecuado: cepillado diario, limpieza de oídos y dientes. La dentadura es uno de sus puntos débiles. Desde pequeñitos los debemos acostumbrar a la limpieza, con cepillo y pasta especial para ellos. (La pasta dentífrica de los humanos tiene substancias tóxicas si se ingieren en gran cantidad, como el flúor). Las visitas al veterinario y la revisión por parte del propietario de las piezas dentales y encías evitarán infecciones, depósitos de sarro y pérdida irreversible de las piezas.

Llegados a este punto os preguntaréis por los cuidados preventivos, por la SALUD con mayúsculas, este campo se llama geriatría. La Geriatría es una especialidad médica dedicada al estudio de la prevención, el diagnóstico , el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades de la senectud), pues ahí vamos:
Nuestra mascota, por mayor que sea, debe seguir siendo desparasitada, vacunada y, lo más importante, debe disfrutar, al menos, de una revisión geriátrica al año.

¿Qué es una revisión geriátrica? Es un chequeo general del animal que realizará tu veterinario y que puede incluir, según sea necesario: una exploración minuciosa, análisis de sangre y orina, una radiografía para ver el corazón y los pulmones y quizá ecografías o electrocardiogramas. Realizándola es posible encontrar problemas incipientes, patologías que se pueden controlar con mayor facilidad diagnosticándolas antes de que den problemas serios. Habrá que tenerlo  muy en cuenta si tiene molestias al caminar o al subir / bajar escaleras, si bebe mucho, orina mucho o no aguanta por la noche, si pierde visión, pasa más tiempo tumbado de lo normal, si lo ves tristón, si cambia los ciclos de sueño / vigilia, etc. El examen incluirá todo lo que el veterinario considere oportuno según el historial de vuestro amigo y los hallazgos encontrados después de su exploración en la consulta.

Aunque no podremos evitar los efectos negativos de la edad sí podremos retardarlos y ofrecer una mejor calidad de vida a pesar de las dolencias que pueda padecer.

Y una última recomendación:
Un perro o gato senior, viejete, maduro o abuelete, necesita nuestro cariño tanto o más que antes y podemos demostrárselo adecuando el juego, las rutinas y los cuidados a esta etapa larga y fructífera de su vida. Recordad seguir saliendo con ellos tres veces al día, procurando en verano que no les dé el sol mucho tiempo y que los paseos no sean muy largos. Si vemos que se cansa, puede descansar un ratito a la sombra y volver a caminar cuando respire con normalidad. Lo mismo con el juego, podemos divertirnos como siempre pero fijándonos en cómo respira para no agotarlo y, en caso de duda, dejándolo descansar.
Así me despido, ¡Larga vida a nuestros mejores amigos! Perros, gatos, hurones, conejos...

Débora Díez
Centro Veterinario Travesía






jueves, 22 de mayo de 2014

Historias #4 Prisionera de guerra 81A: Judy.



Queridos seguidores, hoy vamos a contaros otra historia curiosa sobre animales. Esta vez nos trasladaremos en el tiempo a la II Guerra Mundial, en la década de los 40.
Unos soldados de la Royal Navy inglesa recogieron a una pequeña perra, de raza Pointer, en las calles de Shangai. La adoptaron como mascota y la llevaron a bordo de uno de sus barcos de guerra. Hablamos de la perra Judy.
Judy sirvió como mascota en  el cañonero HMS Grasshopper, pero en 1942 lo torpedearon. Algo más de 50 hombres y Judy consiguieron llegar a nado a una pequeña isla desierta cercana, la isla Sinkep. Pero esa isla no era para nada el paraíso tropical que acostumbramos a ver en las películas. Apenas había comida y, sobre todo, no había agua. O eso parecía, porque Judy logró encontrar un manantial de agua dulce salvando así la vida de todos los soldados. Días mas tarde se hicieron con un barco chino y abandonaron la isla.
Ya en tierra firme tuvieron la mala fortuna de ser capturados por los japoneses. Como no querían abandonar a Judy la ocultaron entre sacos de arroz, donde pasó cinco días de viaje sin hacer un solo ruido.
En el campo de prisioneros de Medan, en plena selva, la perra fue adoptada por el aviador Frank Williams quien la cuidaría a partir de ese momento. Judy volvió a salvar la vida de muchos soldados, esta vez alertándolos de la presencia de serpientes venenosas, escorpiones, cocodrilos, o incluso de los mismos guardias. Guardias a los cuales odiaba y que distrajo en ocasiones para evitar palizas a los prisioneros, recibiendo los golpes ella misma.
Pero Frank Williams temía por la vida de Judy. Ser un perro no era ninguna garantía para sobrevivir en un campo de prisioneros japonés. Se propuso conseguir que la aceptaran oficialmente como un prisionero más. Así pues, una noche de borrachera de los guardianes, con lo poco que los soldados pudieron reunir para sobornarlos, consiguieron que uno de los oficiales incluyera a Judy como prisionera de guerra oficial. Prisionera de guerra 81A: Judy

En junio de 1944 llegó la orden de trasladar a los reclusos a Singapur. Pero durante la travesía, el barco que los transportaba sufrió una ataque y Frank decidió lanzar a Judy al agua para salvarla de los proyectiles.  Desgraciadamente, el barco se hundió y murieron muchos soldados. Los supervivientes volvieron a ser capturados y llevados a otro campo de prisioneros. Frank Williams era uno de ellos, pero Judy no.
A medida que los soldados rescatados llegaban al campamento se iban reuniendo noticias sobre Judy. Los prisioneros contaban cómo la perra les había acercado trozos de madera para que pudieran mantenerse a flote salvando sus vidas. Pero pasaron los días y Judy no aparecía. Hasta que un día, mientras Frank trabajaba en la jungla, de la espesura surgió un perro que se lanzó a sus brazos. Una cansada Judy volvió con su dueño. Sin embargo, tras el tiempo durante el cual tuvo que sobrevivir sola, su carácter cambió y se volvió más agresiva. Empezó a cazar serpientes y monos para comer, se enfrentó a un tigre y fue mordida por un cocodrilo. Su último hallazgo fue un hueso de elefante el cual logró enterrar tras dos horas de intenso trabajo.

Finalmente, al terminar la guerra, los soldados fueron liberados y trasladados a casa, pero el barco encargado de su traslado no aceptaba animales. Una vez más Judy tuvo que viajar de polizón, escondida en la cocina, con la complicidad del cocinero, que la ocultó hasta llegar a puerto.
Después de seis meses de cuarentena Judy recibió un homenaje como heroína de guerra donde fue condecorada con la Medalla PDSA Dickin, el equivalente de la Cruz de la Victoria para los animales. Vivió con Frank hasta que a consecuencia de un tumor no tuvieron más remedio que eutanasiarla. Murió en 1950, cuando tenía trece años, en África, a donde se había trasladado con Frank dos años antes. Sobre su tumba Frank erigió un monumento a su memoria, primera perra prisionera de guerra y heroína británica, Judy.
Centro Veterinario Travesía



Biografía oficial :

viernes, 7 de febrero de 2014

La castración de las perras

Hoy queremos hablaros de una cirugía rutinaria de la práctica clínica veterinaria y que genera bastantes dudas e inquietudes a muchos de vosotros. Existen muchos mitos y creencias en torno a la castración de las perras y nos hemos propuesto resolver vuestras dudas.
La cirugía de la castración consiste en la extirpación de las glándulas sexuales, es decir, de los ovarios. Habitualmente, en la misma intervención se extrae el útero para prevenir futuras patologías.
Una vez castradas, las perras dejan de producir hormonas sexuales, por lo que ya no presentarán signos de celo (como el sangrado o la inflamación genital) ni aquellos cambios corporales que se producen a lo largo del ciclo ovárico (como el desarrollo mamario o los “embarazos psicológicos”).
Se trata de una cirugía mayor, rutinaria, pero no exenta de riesgos. Requiere anestesia general y la realizamos a través de una incisión en la línea media del abdomen, por detrás del ombligo.
Pero, ¿cuáles son sus ventajas?
Las perras castradas no volverán a tener signos de celo. No habrá sangrado genital ni embarazos psicológicos y desaparecerán los cambios de comportamiento que algunas manifiestan durante los celos o después de la ovulación. Se librarán del acoso de los machos cuando están en celo y no tendrán gestaciones no deseadas. (Sobre el celo de las perras, tenéis más información disponible en una entrada anterior).
La castración temprana de las perras disminuye de forma radical la incidencia de tumores mamarios, por otro lado, bastante frecuentes en hembras sin castrar.
Se trata de una cirugía con la que prácticamente desaparece la probabilidad de desarrollar infecciones de útero, también habituales en perras sin castrar y elimina el riesgo de aparición de otras patologías como quistes o tumores ováricos.
Está demostrado que la longevidad de las perras castradas se incrementa hasta un 20% en comparación con las no castradas.
Débora, en el quirófano, en plena faena
Sí, eso está muy bien, pero ¿y los inconvenientes?
Un pequeño porcentaje de perras (de un 6 a un 20% según diferentes estudios), pueden desarrollar incontinencia urinaria tras la castración, a veces de presentación tardía. Es más frecuente en perras de razas grandes y es debida a una pérdida del tono muscular del esfínter uretral por la ausencia de estrógenos. Algo similar a lo que les ocurre a algunas mujeres tras la menopausia. En la mayoría de los casos, no se trata de pérdidas continuas, sino que se producen cuando la vejiga está muy llena, normalmente cuando la perra está tumbada o durmiendo. Existen tratamientos para este problema que en la mayoría de los casos dan excelente resultado.
Es cierto que las perras castradas tienen mayor tendencia a engordar. Su metabolismo cambia y depositan más grasa en el abdomen. De todas formas, una alimentación adecuada y un poco de ejercicio son suficientes para evitar el sobrepeso. (Podéis ver la entrada sobre la alimentación de los animales castrados).
Mitos sobre la castración
Muchos propietarios creen que tras la castración las perras pierden vitalidad y se vuelven apáticas. En realidad no es así y una perra juguetona lo seguirá siendo tras la cirugía. Tampoco se va a volver más o menos agresiva de lo que era antes ni va a defender mejor o peor su territorio.
No es necesario que la perra tenga una camada antes de ser operada. No influye en su desarrollo físico ni psicológico ni hace que cambie su carácter.
Algunos propietarios rechazan la cirugía porque les parece que la perra se va a sentir “incompleta”, como si notara que le falta algo. Nada más lejos de la realidad. Las perras no son conscientes de que una vez operadas no van a tener el celo ni van a poder ser madres. Así que no será motivo de preocupación o ansiedad para ellas. Al contrario. Quizá sea más estresante padecer el celo dos veces al año y sufrir el acoso de los machos. Las personas tendemos a humanizar a nuestros animales dando por hecho que sienten lo mismo que sentiríamos nosotros en su lugar y nada más lejos de la realidad.
Información sobre la anestesia general
Como decía algún profesor en mis años de estudiante, a partir de aquí, la información que os vamos a dar es para subir nota. Como la cirugía de castración requiere de una anestesia general, para aquellos lectores empedernidos y curiosos vamos a explicaros en qué consiste este procedimiento.
La anestesia general se utiliza en aquellas intervenciones en las que se necesita inmovilizar al animal y que no serían toleradas por él si estuviese despierto. Empleando una combinación de varios medicamentos se consigue evitar el dolor (analgésicos), controlar la inflamación (antinflamatorios, que también tienen efecto analgésico), disminuir la ansiedad (sedantes) y lograr una pérdida de consciencia (inyectables/vapores anestésicos) además de un despertar más suave. Al utilizar todos estos medicamentos de forma combinada, se consigue una anestesia más suave y se evitan muchos efectos secundarios.
Antes de la anestesia.
En la mesa de quirófano, anestesiada y preparada para la
cirugía
Es importante que la perra esté en ayunas ya que en caso de producirse algún vómito durante la intervención correría el riesgo de sufrir una neumonía grave, potencialmente mortal. Tanto el acceso a la comida como al agua deben impedirse durante varias horas previas a la intervención.
Desarrollo de la anestesia.
La anestesia general consta de varias etapas. La primera consiste en la administración de medicamentos para tranquilizar y disminuir la ansiedad, acto seguido se induce la anestesia general propiamente dicha para poder llevar a cabo la cirugía. Se rasura una parte de la extremidad para poder visualizar y tener un acceso limpio a las venas por las cuales se inyectará el fármaco anestésico. Durante la anestesia se introduce un tubo en la tráquea para facilitar la respiración y administrar los vapores anestésicos junto con oxígeno. Raramente, esto puede provocar una tos temporal durante algunos días tras la cirugía.
Una vez finalizada la intervención, antes de pasar a la
jaula de recuperación
Posibles riesgos de la anestesia.
Por desgracia, todo acto médico, conlleva un riesgo. Este riesgo depende tanto del estado de salud del animal como del procedimiento quirúrgico por el que se produce el acto anestésico. Este riesgo se clasifica en una escala de 1 (leve) a 5 (riesgo muy elevado). Los animales especialmente nerviosos o agresivos presentan un riesgo mayor ante la anestesia. También la conformación anatómica de ciertas razas como los bulldogs, puede aumentar el riesgo anestésico.
Recuperación y postoperatorio
La perra puede volver a casa el mismo día de la intervención y deberá mantenerse en un lugar templado, silencioso y en reposo ya que durante unas 12 horas tras la cirugía, el organismo pierde la capacidad de regular la temperatura corporal.
Una vez esté despierta, se le puede ofrecer agua. Si bebe con normalidad, se le dará comida.
En general, la herida quirúrgica queda descubierta. Puede limpiarse una vez al día con unas gotas de clorhexidina o povidona yodada diluidas en suero fisiológico o agua. En animales con acceso al exterior, es conveniente mantenerlos dentro de casa al menos durante 3 días para prevenir movimientos bruscos, caídas o heridas. Y si todo va bien, aconsejamos realizar una revisión a los 2 y a los 7 – 10 días.
Centro Veterinario Travesía
Parque del Castro, Vigo