viernes, 18 de julio de 2014

MASCOTAS SENIOR


MASCOTAS SENIOR
Guía práctica de cuidados y consejos para que nuestros abueletes estén sanos y fuertes
  
La realidad es que casi todos nuestros perros y gatos superan sobradamente la barrera de los siete años en la que comienza el periodo de ‘’senectud’’. Esta etapa no tiene que pasar entre penurias y achaques. Si los cuidados son los adecuados nuestro querido amigo puede vivir sano y fuerte durante mucho más tiempo. La clave es la prevención, que debe empezar cuanto antes.

Para que estén sanos deben tener la fortuna de que su genética predisponga lo menos posible a enfermedades y poner de nuestra parte ofreciéndole los mejores cuidados.



Un pilar fundamental es la Alimentación. Sus necesidades no son las mismas que cuando eran cachorros o adultos jóvenes y determinados ingredientes de su dieta deben modificarse. Probablemente, un perro o gato de más de siete años ya no hará tanto ejercicio por lo que no necesitará un alimento tan energético. Por otro lado, puede sufrir desgaste articular por lo que deberemos suplementar su dieta con nutrientes que protejan sus articulaciones y prevengan ese desgaste. Así, por ejemplo, hay dietas enriquecidas con extracto de mejillón verde que mejoran la salud articular. En cuanto a su piel, una adecuada proporción de ácidos grasos omega 3 y 6 en la dieta, regenera la capa grasa de la piel, disminuyendo la inflamación y el picor, aumentando la hidratación cutánea y controlando la seborrea. Otro aspecto importante de la alimentación es su papel para mejorar tanto las defensas del organismo como su salud cerebral. Con este objetivo, incluyen en su composición substancias como la vitamina E, otros antioxidantes naturales o DHA que además refuerzan las barreras del propio sistema digestivo. Por supuesto, no me olvido de mencionar que este tipo de alimentos llevan una proporción controlada de sodio y fósforo para ayudar a mantener la salud de órganos vitales, como el corazón, el hígado o los riñones.

Como podéis ver, existen dietas específicamente diseñadas para esta etapa, y además, si nuestro abuelete tiene algún problema más, disponemos de una amplia y eficaz gama de dietas de prescripción para enfermedades como la insuficiencia renal, patologías hepáticas o alérgicas, etc.


Cambiando de asunto, la Higiene  ha de ser un punto prioritario. Los hábitos higiénicos del animal pueden verse disminuidos con la edad (los gatos dejan de lavarse tanto, de acicalarse y los perros pueden ser menos cuidadosos con los pises y se manchan más a menudo). Así que tocará vigilar más que nunca que su estado general sea adecuado: cepillado diario, limpieza de oídos y dientes. La dentadura es uno de sus puntos débiles. Desde pequeñitos los debemos acostumbrar a la limpieza, con cepillo y pasta especial para ellos. (La pasta dentífrica de los humanos tiene substancias tóxicas si se ingieren en gran cantidad, como el flúor). Las visitas al veterinario y la revisión por parte del propietario de las piezas dentales y encías evitarán infecciones, depósitos de sarro y pérdida irreversible de las piezas.

Llegados a este punto os preguntaréis por los cuidados preventivos, por la SALUD con mayúsculas, este campo se llama geriatría. La Geriatría es una especialidad médica dedicada al estudio de la prevención, el diagnóstico , el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades de la senectud), pues ahí vamos:
Nuestra mascota, por mayor que sea, debe seguir siendo desparasitada, vacunada y, lo más importante, debe disfrutar, al menos, de una revisión geriátrica al año.

¿Qué es una revisión geriátrica? Es un chequeo general del animal que realizará tu veterinario y que puede incluir, según sea necesario: una exploración minuciosa, análisis de sangre y orina, una radiografía para ver el corazón y los pulmones y quizá ecografías o electrocardiogramas. Realizándola es posible encontrar problemas incipientes, patologías que se pueden controlar con mayor facilidad diagnosticándolas antes de que den problemas serios. Habrá que tenerlo  muy en cuenta si tiene molestias al caminar o al subir / bajar escaleras, si bebe mucho, orina mucho o no aguanta por la noche, si pierde visión, pasa más tiempo tumbado de lo normal, si lo ves tristón, si cambia los ciclos de sueño / vigilia, etc. El examen incluirá todo lo que el veterinario considere oportuno según el historial de vuestro amigo y los hallazgos encontrados después de su exploración en la consulta.

Aunque no podremos evitar los efectos negativos de la edad sí podremos retardarlos y ofrecer una mejor calidad de vida a pesar de las dolencias que pueda padecer.

Y una última recomendación:
Un perro o gato senior, viejete, maduro o abuelete, necesita nuestro cariño tanto o más que antes y podemos demostrárselo adecuando el juego, las rutinas y los cuidados a esta etapa larga y fructífera de su vida. Recordad seguir saliendo con ellos tres veces al día, procurando en verano que no les dé el sol mucho tiempo y que los paseos no sean muy largos. Si vemos que se cansa, puede descansar un ratito a la sombra y volver a caminar cuando respire con normalidad. Lo mismo con el juego, podemos divertirnos como siempre pero fijándonos en cómo respira para no agotarlo y, en caso de duda, dejándolo descansar.
Así me despido, ¡Larga vida a nuestros mejores amigos! Perros, gatos, hurones, conejos...

Débora Díez
Centro Veterinario Travesía